Autoridad habilitante


María Beatriz Greco

“Acerca de una autoridad habilitante.

Reflexiones sobre la relación pedagógica en tiempos de educación sexual”.

Lic. Lambrechts: Buen día a todos y todas; bienvenidos y bienvenidas al tercer encuentro de nuestra capacitación. Tenemos con nosotros a María Beatriz Greco. Quizás alguno de ustedes la relacione con ese famoso libro sobre educación sexual en la escuela que escribió con Marta Weiss. Nosotras hemos muchas veces adjuntado fotocopias de sus capítulos porque nos ha parecido un material muy interesante para trabajar. Bueno, entonces sigamos con la trayectoria de Beatriz. Ella ahora está trabajando el tema de la relación pedagógica y en un tiempo como este en que hay tantos cuestionamientos a nuestro rol docente creo que es un tema muy importante para profundizar en esta tarea que nos hemos propuesto, que es la educación sexual integral en la escuela. Beatriz va a contarnos un poco más acerca de su trabajo y va a trabajar este tema con nosotros en el día de hoy.

Dra. Greco: Bueno, muchas gracias Susana, muchas gracias por la invitación a participar de este conjunto de talleres y un honor también con mis predecesores, con Graciela, con Alejandro. La verdad que yo vengo con una propuesta que tiene que ver justamente con el recorrido que vengo haciendo en estos últimos tiempos. Muy brevemente les cuento. Yo soy psicóloga y trabajo a parte hace muchos años en educación, recorriendo escuelas, en distintos equipos, el equipo de investigación escolar, ahora desde el Programa  de Fortalecimiento de la Escuela Media de la Ciudad de Buenos Aires y en distinto programas. Y además del tema de la educación sexual y en articulación con el tema, siempre me ha preocupado el tema de la relación pedagógica, de lo que se juega ahí, en ese vínculo que es tan poderoso, que puede producir tantas cosas, que también puede producir tanta dificultad, que a veces puede adormecer todo hecho de conocimiento o lo puede despertar.  Entonces una de mis preguntas en relación al tema de educación sexual ha sido qué se juega ahí, qué específicamente en educación sexual propone al lugar del docente en el ejercicio de su profesión. Qué desafíos le propone ¿Es lo mismo enseñar  sobre sexualidad que sobre otras temáticas u otros contenidos? Y además qué lugar hoy para los docentes. Mi último trabajo tiene que ver con el concepto de autoridad, de autoridad pedagógica; después voy a desarrollar algunas líneas teóricas en relación a esta idea ya la propuesta que hago, la posibilidad de pensar la autoridad pedagógica de otra manera. Y esto vinculado con el tema de la sexualidad me parece que nos va a armar un espacio, un territorio de debate y de muchas preguntas. Eso es lo que espero. La idea es trabajar en taller. Vamos a iniciar el trabajo en realidad con una consigna para que trabajen en grupos más chiquitos, vamos a recuperar luego lo que ustedes conversen en los grupos a partir de esta consigan y al final yo voy  intentar organizar lo que haya ido apareciendo en los grupos, como preguntas, como inquietudes, como reflexiones de ustedes, con algunas líneas teóricas que a mi me parece que son interesantes para tener hoy en cuenta a la hora de trabajar en la escuela, en temas de sexualidad particularmente porque vamos a ver si me voy con una idea más acabada de esta hipótesis que vengo sosteniendo y es que la educación sexual nos conmueve en muchos de los paradigmas que teníamos en relación a lo que es la relación pedagógica más tradicional, a lo que es el lugar del saber para el maestro y el lugar de un no saber o de una cierta ignorancia para el alumno. La educación sexual me parece que viene ahí a conmover estos lugares y si quieren el del territorio mismo de la escuela. De hecho, nos está conmoviendo y nos está haciendo muchísimas preguntas y todavía seguimos en debates aún con leyes y con todo lo que implica el paraguas legal de saber que tenemos que trabajar estos temas en la escuela. este es el marco del taller, mi primer pedido hacia a ustedes es que como lo han hecho ya en los anteriores encuentros, busquen a los colegas, a las colegas, que tengan ahí a su alrededor, en lo posible no más de seis o siete personas para que puedan dialogar y mi primer pedido que por ahí no sé si nos llevará tal vez no más de veinte minutos es que relaten entre ustedes, que se relaten entre ustedes, pequeñas escenas o escenas que ustedes hayan vivido o hayan presenciado de colegas en donde alguien que enseña y otros que aprenden sobre sexualidad en la escuela les produzcan una pregunta, una inquietud. Algo así como imaginar esa escena o verla, recuperarla en la memoria y decir “esta situación a mi me hizo pensar” ¿Y qué me hizo pensar? Me creó un problema como docente ¿Qué hago aquí o qué haría yo si estuviera en lugar de esta colega, de este colega? ¿Qué necesitaría para estar en esa situación y sentirme tranquila, poder desplegar lo que yo creo que yo tengo que hacer para abordar los temas de sexualidad con estos chicos? Pero lo que les voy a pedir es que esas escenas que recuerden o que imagen también, porqué no, pueden ser ficticias, se puedan contar como escenas. Que se vean a los alumnos esos alumnos de carne y hueso que tienen todos los días, cómo los ven, quiénes son, qué preguntas traen, qué les pasa y a ustedes qué les pasa con ellos. Por supuesto esto en el marco de la escuela, de la escuela hoy, que es algo sobre lo que también vamos a intentar reflexionar. La idea sería que los que quieran o los que tengan para contar estas escenas al grupo se las relaten. Cada grupo después elegirá una.

Se realiza el trabajo grupal.

Dra. Greco: Si les parece bien entonces vamos a abrir los grupos. Entonces lo que yo les fui pidiendo por los grupos fue que eligieran una de las situaciones que nos va a servir como una posibilidad de lectura, como un texto donde vayamos a leer y a interrogarnos acerca de lo que comentábamos antes. La idea era que cuenten la situación, esa que eligieron en cada grupo, yo voy a ir anotando algunas palabras claves que a mi me parce que después nos van a dar insumo para el análisis más teórico y que también nos cuenten lo que charlaron en el grupo, por qué eligieron esa situación, que les hizo pensar, qué preguntas abrió ¿Quién quiere empezar?

Asistente Grupo 1: Vamos a aclarar que surgieron varias situaciones en el grupo y la que voy a contar es la más livianita, porque mis compañeros decidieron que era la más livianita según ellos. Surgieron muchas cosas. Una vez en una clase de matemáticas, 6° Grado, la maestra explicando polígonos, específicamente cuadriláteros, vamos a sacar segmentos, se le ocurre poner entre las letras para nombrar segmentos, la letra “p” y la letra “t”. Por consiguiente, cuando vamos a poner m-p, m-n, o-p, llegamos al segmento “p-t”. Con lo cual se originó una sonrisita como la de ustedes y la maestra parada no sabía que hacer. La palabra continuó rondando durante media hora en la clase, hasta que la maestra tuvo que parar la clase de matemática y terminar hablando un poco de sexualidad y diciéndoles que la palabra que ellos estaban mencionando, la cual originaba una situación bastante problemática, porque las mujeres demostraban saber mucho más que eso que los varones, de sexo, inclusive eran más grandes las chicas,  se originó todo un conflicto, donde terminó la maestra pidiendo ayuda al gabinete de la escuela y organizamos charlitas en el curso con respecto al tema sexualidad. Esa fue una de las más livianitas, pero muestra como puede originarse toda una situación de sexualidad y sexo muy explícito en el aula con solamente calcular un segmento. Todo surgió y nos preguntamos cómo hacemos cuando surgen situaciones muy explícitas en la escuela, muchos fuimos preceptores también. Yo que fui preceptora muchos años y amo esta tarea, muchas veces hablamos mucho sobre sexo con los chicos. Y sobre sexo y no sexualidad. Terminamos hablamos de sexo y cómo hacer, muchas veces me preguntan cómo hacer para hablar de sexualidad y no de sexo cuando tengo una alumna que, por ejemplo, quedó embarazada, en un boliche, en una noche nada más y encima se contagió una ETS y encima lo tiene que acarrear con su embarazo. Y todas esas situaciones que se generan muchas veces que no sabemos, a veces respondemos, pero esas situaciones muchas veces se generan en forma separada, nos siempre las situaciones se nos generan con los 30 alumnos en el aula; muchas veces los alumnos nos vienen a buscar y nos consultan. No sé a ustedes, pero a mí muchas veces  me ha pasado, durante años, yo he hecho más de 5 o 6 evatest en la escuela, con mis alumnas, porque en la casa no lo podían hacer. Entonces esas situaciones se generan pero siempre terminamos hablando de sexo y el sexo cuando ya lo hizo, cuando el hecho ya fue consumado, con lo cual no tuve posibilidad de hablar de ninguna ETS. Por ahí estamos un poco atrasados. Cuando me encontré con que yo tenía que hablar de la palabra “pete”, que yo muy poco antes lo había aprendido, y con alumnos de  6° grado, me dije “cuán atrasada estoy”.

Dra. Greco: yo vuelvo a las preguntas que les hacía antes. Yo acá anoté dos cuestiones que vos trajiste. A mi me parece interesante para preguntarnos vos dijiste varias veces “hablar de sexo en la escuela, hablar de sexualidad”. Yo abriría el interrogante, qué es hablar de sexo, de sexualidad, en qué sentido, cómo circula la palabra dentro de la escuela cuando el tema es este. Ustedes trajeron una escena puntual que no tiene que ver justamente con una clase pensada, programada, si no con aquello que a veces irrumpe el espacio escolar, en una clase de matemáticas, nada menos, y que provoca, saca chispas. Lo que me interesaría pensar ahí es cómo se lo ha ubicado en esta situación el docente de matemáticas, estos chicos… ¿es una situación poco habitual?, ¿siempre ocurrió en la escuela este tipo de situaciones?, ¿es absolutamente nueva? ¿Qué les parece en relación a esto? ¿El grupo analizó algo de esto?

Asistente Grupo 1: Fue una situación imprevista y se dio en un grupo bastante heterogéneo, pero hoy en día tenemos muchos grupos heterogéneos, así que no podemos decir que es solamente eso, sino las diferencias de edades, es también la experiencia.

Dra. Greco: Mi pregunta es también para pensar qué condiciones particulares tenemos hoy en la escuela para trabajar en educación sexual. Porque yo pensaba mientras te escuchaba, tal vez esto que pasó no es muy diferente de  lo que pudo haber pasado hace muchos años, hace 10, 20, 30 años. El sexo como la sexualidad  o los genitales como motivo de chiste y de cargada es algo muy habitual en todos los ámbitos. Si quieren nos sentamos en un  bar y escuchamos hablar a adultos, a jóvenes, a chicos, y cuando entran a decir chistes o cargadas, la sexualidad parece ser un motivo bastante corriente de interés. Ahora, qué pasa con esto en la escuela. Y si quieren hilar más, qué pasa en la escuela hoy, cómo se ve interpelado hoy un docente ante una situación cómo ésta.

Asistente Grupo 1: Después lo hablamos en el aula. Yo de hecho tuve que cortar la clase y tuve que hablar porque no podés dejar que pase desapercibido, si ves no sé si la necesidad de los chicos de hablarlo, pero si recalcar ciertos conceptos y ciertas cosas tenés que recalcarlo, en el momento. A veces, uno no tienen pensado eso, pero en le momento surge. No tenemos pensado un espacio para eso, con lo cual el espacio es en el momento que surja.

Dra. Greco: Que tiene mucho que ver con esta línea de lo imprevisto, lo que aparece. Y vuelve la idea del hablar, hablar de sexualidad. Pensado en este caso como una acción necesaria. En otra clase u otro momento…

Asistente Grupo 1: O no. Porque yo también puedo no escuchar la palabra y seguir con mi clase de polígonos. Yo podría haberlo hecho tranquilamente.

Dra. Greco: ¿Podría haber sido motivo de sanción? ¿De sancionar a un alumno? Pueden opinar.

Asistente Grupo 2: ¿Yo puedo? Pasó una situación muy similar.  Un profesor de matemáticas cuenta la experiencia que cuando él entra al curso, en las horas anteriores habían tenido una charla de sexualidad los chicos y a los varones les había repartido preservativos. Entonces el profesor estaba explicando geometría con la regla y se acerca el alumno, de esos alumnos que nos son los más (…), y le dice “profe, podemos medir el preservativo a ver si mide un metro el preservativo?” Entonces el profesor se sintió, vuelvo a insistir de matemática, desorientado por esta idea de este alumno. Y el profesor la reacción que tuvo fue llamar o mandarlo al equipo educativo y este alumno recibió una sanción por tomar algo que se le había dado en forma de chiste. El debate que se formuló acá es cuán diferente, es decir, desde el punto de vista mía, uno, como profesor de un área cercana a lo que se puede llamar el tema reproductor y otras cuestiones. Y estábamos en desacuerdo con el tema de la sanción, porque tal vez el chico tuvo la necesidad de saber la elasticidad del preservativo. El tema fue que ante la situación y la cuestión de por qué la sanción si estamos encerrando al chico a que si hay una inquietud, no le provoque a nadie. Después como el profesor lo había tomado como una falta de respeto, por eso le dio una sanción, diferente a lo que le pasó a la otra profesora que tuvo que cortar la clase y organizó una charla, que me parece una reacción más acorde a la de este profesor, nada más que (…………) Si es que es por algo que quiere saber, me parece que, a veces no es  mismo.

Asistente: Lo que nosotras planteamos no es que el alumno tenía necesidad de conocer la elasticidad, sino que había una actitud de saber hasta dónde esa persona que le estaba dando, hasta dónde… qué cosas movía esto de la sexualidad.

Dra. Greco: Me parece muy interesante este contrapunto que hacen entre las dos situaciones porque fíjense lo que yo les decía al comienzo del taller. Cuánto el tema de la sexualidad interpela el lugar del docente, cuánto lo interroga. A lo mejor no es casual que hayan aparecido en dos clases de matemáticas, donde pareciera que el saber de la matemática muy vinculado con la sexualidad pareciera no estar, o por lo menos no habría grandes articulaciones que hacer. Habría que preguntarse la sexualidad desde qué lugar.

Asistente: Pero el chico pudo hacer una relación, en joda o como sea, entre la medición y el preservativo (……)

Dra. Greco: Pero fíjense hasta que punto la sexualidad nos pone en tensión en el espacio escolar que nos preguntamos, para un docente esto podría ser motivo de sanción, para otro docente, es una oportunidad a aprovechar, se la utiliza como una oportunidad de aprendizaje. Entonces más allá de los docentes que se están formando, que tienen materias muy afines o que se piensan muy afines a la sexualidad pareciera que la educación sexual interpela a todos, a toda la escuela y a todos los docentes. Porque ya no se trata de proponerse, planificar una clase, llevar el preservativo. Por esto mismo, porque la educación sexual tiene otra entrada en la escuela y porque los chicos que llegan hoy a las escuelas son otros que aquellos que uno aprendió a pensar y a mirar hace años, hay una necesidad, si ustedes quieren, bastante general de pensar qué implica que la sexualidad entre como temática a la escuela ¿Solo implica el espacio de una clase? ¿Se la puede acotar en un horario, en una caja curricular, en un momento? ¿O la sexualidad está, porque somos seres humanos, sujetos sexuados, mujeres, varones, adultos, adolescentes, y hay oportunidades en las que se puede hacer de la sexualidad un tema para el aprendizaje? A lo mejor cabría preguntarse en qué medida esto que parece provocador por parte de un alumno puede ser tomado para hacerlo un proceso de aprendizaje, o en qué medida es factible de una sanción. Bueno, no vayamos tan lejos, quiero decir, para algún docente esto es posible; pensar que este hecho es sancionable y a lo mejor nunca se le ocurrió que se le podía dar una vuelta como oportunidad de aprendizaje. O directamente no lo piensa, no es que no se le ocurre, sino que directamente no lo piensa de esa manera. Como que la escuela no es el lugar donde estos temas deban pensarse y abordarse, que estos  son pensamientos ante los que todavía hoy nos encontramos. Por eso hay que podemos ir visualizando, que me parece que lo que ustedes traen pone que el tema de la sexualidad lejos de ser un tema para tomar por un docente de biología o de sociales, es un tema a pensar institucionalmente.

Asistente: Pero también es necesario pensar que si realmente no quiere aportar algo sobre el tema, sería preferible, en una opinión personal, que lo dejé pasar. Porque para llevar una sanción por algo que no fue tan grave, o por lo menos yo no lo veo tan grave, y no poder darle esa vuelta de tuerca para poder explicar algo de esa problemática del preservativo es preferible que antes de (……) tanto al alumno, es preferible que diga “mirá, ahora sentate que estoy explicando otra cosa” y no se meta, si realmente no puede, porque puede pasar, que no lo haga. Yo tenía en una pared recién pintada un pene, entonces digo “bueno, lástima que está la pared recién pintada, las paredes recién pintadas se mancharon con el dibujo, pero ya que lo tengo acá, voy a aprovechar para explicar como se coloca un preservativo”, pero porque yo soy de esa idea, eso no quiere decir que todos los profes tengan las mismas ganas.

Asistente: Bueno, pero yo digo, hasta qué punto se puede ser tan flexible, porque después aparecen esos videos que se ven en la televisión, donde después los pibes te (……) y todo.

Dra. Greco: Me parece excelente esta entrada porque fíjense como el tema de la sexualidad conmueve de tal manera que nos obliga a pensar la cuestión incluso de la convivencia y de la disciplina escolar. Hasta dónde es un momento para aprender o un momento para sancionar, hasta dónde yo, docente, despliego un proceso de enseñanza aprendizaje o lo paro y le digo “no, mirá….”

Asistente: ¿Cómo quedó esa profesora? Quedó como una tarada.

Bullicio y comentarios de voces superpuestas. Los asistentes discuten entre sí.

Asistente: No, no es así, porque cuando los chicos se interesan, preguntan y son mucho más maduros que algunos adultos y docentes.

Dra. Greco: Esperen, no vamos acá de ninguna manera a enfrentar posiciones, cada uno puede tener su manera. Mi intención es que el taller sirva para producir pensamiento y abrir perspectivas en cada uno de ustedes. Insisto en que acá hay un trabajo institucional para hacer y después lo voy a trabajar cuando despliegue algunas de las características de la época que nos toca vivir. Si en este momento, los docentes, los directivos, los profesionales que hacemos las escuelas no podemos constituirnos en equipos de trabajo, la tarea de la escuela es bien difícil, tanto sea para pensar educación sexual como para pensar al convivencia escolar, la violencia de la que tanto se habla.       Y efectivamente, una situación como la que vimos por televisión, donde es inédito que además se filme una situación de aula donde una docente está siendo agredida, estos es nuevo, para todos nosotros es impensable. De pronto ver por televisión una situación de aula y además con estas características. El preservativo, bueno, tal vez podría haber sido otro objeto. No sé si la sexualidad está ahí específicamente utilizada cómo, si es una agresión a partir del tema de la sexualidad, o podría haber sido cualquier otro objeto ¿Entendés mi pregunta? ¿Es por el tema de la sexualidad, o es porque allí había algo roto en esa relación pedagógica? Algo que no sostuvo, que no pudo sostener de parte de la profesora, menos de los alumnos, pero seguro que no institucionalmente un lugar de autoridad. Hay ahí algo roto, algo deshilachado que no es muy alejado de los que nos pasa todos los días en las escuelas. En el extremos, vimos esas imágenes de esta docente, y la verdad que con dolor, pero uno se pregunta cómo se llegó a esa situación, cómo llegamos hasta ahí. Si quieren después lo retomamos. Al final voy a profundizar el tema de la autoridad y de las condiciones de época y si quieren lo retomamos al final como debate, porque me parece que es bien interesante.  ¿Seguimos con las situaciones? ¿Quiere comentar algo más el grupo que tomó la posta?

Asistente: Solo un pequeño comentario, acerca de la autoridad relacionada con el respeto. Porque la autoridad es planteada como desde la jerarquía del poder “porque yo tengo la autoridad entonces (……) porque tal cosa”. Me parece que la autoridad se construye día a día desde el primer momento que ponemos un pie en el aula y la construimos en determinado sentido con el otro, ni imponiéndola, ni dejando que el otro se imponga tampoco. Pero una sanción por sí misma, no interesa, sin saber qué es lo que hiciste mal, para mí no sirve. Es ser autoritario, de tener la autoridad. Porque el problema de esa mujer es no saber ejercer su rol de adulto frente a los chicos.

Dra. Greco: De adulto y de educador.

Asistente: De adulto y de educador.

Asistente: Pienso que también es agresivo para los chicos, tener adelante a alguien que no pueda…

Asistente: Hay alguien que la dejó ahí también.

Dra. Greco: Yo discúlpenme, pero dejaría un poquito este tema, y lo retomaría en torno al tema que nos convoca hoy, que es el de la educación sexual y el lugar de la autoridad cuando uno se ve en situación de tener que enseñar sobre estos temas.  O porque lo ha elegido, o porque hay lineamientos curriculares que nos conducen a eso. Les decía antes. Mi hipótesis es: ahí hay un lugar de autoridad a construir y por esto que ustedes están diciendo, más allá del tema de sexualidad, pero sobretodo cuando uno habla de sexualidad. Porque quién es el dueño, entre comillas, del saber en torno a la sexualidad ¿Hay un saber del cual uno puede adueñarse y decir esto es así? Si ustedes quieren, muchas veces autoridad fue mal emparentado con una idea de saber, de quien tiene el saber. Y entonces, cuando la sexualidad viene a atravesar ahí la relación pedagógica, ¿A dónde nos lleva? ¿Qué nos obliga a hacer? ¿Qué nos obliga a revisar? Si la autoridad, como vamos a ver en algunas definiciones, está ligada al saber. Y, como les voy a proponer pensar también, nos obliga a repensar cuán ligada está a la ignorancia y a la aceptación de que construir hoy un autoridad tiene que ver también con hacernos cargo de cierta ignorancia y de un no saber que habilita a otros a producir su propio saber o a decir lo propio. Y cuando digo decir me vuelve la idea del hablar, que vos traías. Bueno, hablar, hablar de ¿Qué es hablar de sexualidad? No sé si tienen alguna situación

Asistente: No, uno habla desde la experiencia propia y desde lo que sabe, porque yo ignoro muchos temas, con lo cual no puedo hablar desde mi saber en cuanto a esa materia o a ese tema. Hablo desde mi experiencia, desde lo que a mi me parece. Y eso es lo que les tengo que decir a los chicos. No puedo hablar desde una teoría que no leí y desde algo que me enseñaron que es de esa manera. Igual uno habla desde la experiencia.

Dra. Greco: Perdoname, a ver.

Asistente: En realidad, cuando uno habla de sexualidad, habla de vínculo, de afecto,  de la relación con el otro, de amor.

Dra. Greco: Bueno, entonces podríamos seguir con las situaciones, pero me parece que es bien interesante preguntarnos en qué consiste ese saber sobre sexualidad del docente. De qué está hecho es saber ¿Es un saber hecho de teoría, de experiencia personal, de vínculos entre sujetos? ¿Y de qué tipo de vínculos? ¿Qué es transmitir sobre sexualidad? Y hay algo a interrogarse, que hoy en general en la escuela, y en particular cuando hablamos de sexualidad, es qué  es trasmitir, qué es la trasmisión.

Asistente: (……) desde la experiencia, el problema es cuando mi experiencia (……) con vos (……)

Asistente: Acá tenemos una experiencia, es práctica nuestra experiencia. La situación que nosotros escuchamos es que cuando estaba dando una clase una (…….) sobre adolescencia, expuso que, por un lado, el preservativo no era un método que fuera efectivo para impedir la transmisión de ETS. Específicamente habló del Sida. Que el preservativo no servía. Ciencias naturales. Y por otro lado, para que se contextualice de que estamos hablando, salud y adolescencia, el profesor de ciencias naturales y, por otro lado, dijo que los métodos anticonceptivos eran abortivos, por lo tanto, los únicos que servían eran los naturales, que son los que están aprobados por la Iglesia entonces, a partir de eso, obviamente surgió toda una situación, porque los chicos que están en Polimodal, con otro tipo de preparación en cuanto a la sexualidad, que puede ser de la calle, que puede ser de la escuela, que puede ser…pero tienen otro tipo de preparación, discutieron y se fueron a hacer todo un tema en la casa, con los padres, los hermanos, y demás. Entonces, lo que nosotros hablábamos era cuánto de sujeción le ponemos nosotros a nuestras prácticas cuando damos salud y adolescencia y demás. Hasta qué punto nosotros estamos dando saber y qué hacemos con ese saber nosotros, porque tenemos una autoridad, tenemos una situación de poder con respecto a nuestros alumnos, que aunque la tengamos nosotros en mayor o menor grado, seamos autoritarios os no, pero hay una relación de poder, una relación de autoridad del docente hacia los alumnos. Nosotros, entonces, desde esa situación, transmitimos un conocimiento que de repente por otro lado, les cuento otra situación, una docente llegó hasta a contar que método anticonceptivo usaba (………….) (barullo general) entonces es bastante subjetivo también,  o sea que nosotros no nos podemos poner objetivamente también en cuanto al saber. Hasta qué punto…

Asistente: Cuál es el límite nuestro, entonces… quiénes estamos capacitados para. Ese es el tema.

Dra. Greco: Te haría una pregunta más allá ¿Qué es estar capacitado para?

Asistente: Hasta qué punto podemos responder nosotros rápidamente a lo que los chicos preguntaron. Hasta que punto estamos respondiendo bien, por más que tengamos todas las condiciones.

Asistente: Pero nosotros no tentemos por qué tener todas las respuestas. Yo soy profesora de Lengua y Literatura. Por supuesto que hay un montón de contenidos de la biología que no manejo; pero trato de no caer en zonas pantanosas, donde yo no puedo orientar. Si no, abordar la temática de la sexualidad desde todas las materias, no solo desde las ciencias biológicas, sino tener una visión más antropológica, porque los adolescentes, los chicos, en tanto personas, cualquier tema es posible abordar con ellos. No tengo la capacitación en biología pero…

Asistente: No digo que no puedas abordar los temas, digo que hasta qué punto nosotros somos competentes o conflictivos  cuando abordamos estos temas.

Asistente: Si partimos de la base de que somos todos seres sexuados, desde que nacemos hasta que morimos,  y va a surgir el tema, tenemos que abordarlo como dijo la señora, desde le punto que nos toca a nosotros como personas. Pero la buena voluntad no alcanza, uno tienen que estar capacitado. Uno puede salir del paso, uno puede acarrear con el imprevisto, pero uno no puede explayar cualquier cosa sin estar capacitado. No letrado en tal cosa…

Dra. Greco: esto que vos decís me refuerza la pregunta del saber, del saber necesario para. Y de qué sería estar capacitado para trabajar en educación sexual. Qué saberes es necesario que ese docente construya, constituya, el solo y con otros, para que una educación sexual responsable sea posible, porque también está esto que vos decís.

Asistente: No se habla del tema de la higiene, por ejemplo, y es muy importante para el tema de la sexualidad. Eso se puede dar en jardín de infantes.

Dra. Greco: Como temáticas, podemos pensar muchísimas. Cuando pensamos en sexualidad en un sentido integral se nos abre la vida misma. Porque es el cuerpo, son los afectos, son las palabras. Es un mundo el que nos permite trabajar desde sexualidad. Ahora, ese saber, ¿es exclusivamente un saber subjetivo, que tiene que ver con transmitir lo que a mi me parece y mi opinión? ¿Es exclusivamente un saber teórico, donde yo transmito información objetivamente validada por un organismo? ¿Es puro intercambio entre dos partes, cuando estamos hablando que un docente y un alumno están puestos en posiciones diferenciadas? Y si no es puro intercambio, y hay transmisión, ¿de qué tipo es esa transmisión? ¿Es una transmisión que baja, de arriba para abajo? ¿Es una transmisión que habilita a otro? Y pensaba en las situaciones que ustedes contaban. A mi me tocó intervenir cuando trabaja en un Equipo de Orientación Escolar, en una situación muy parecida. Era una profesora de biología con una creencia religiosa muy, muy firme, donde ella, justamente impartía ese conocimiento objetivo, según ella. Y era que el látex del preservativo no previene, no impide el pasaje del virus. Y entonces ella estaba convencida de esto, lo transmitía así, hasta que un papá médico elevó una nota a la rectora y recién ahí, después de años de impartir ese supuesto conocimiento objetivo basado en investigaciones norteamericanas, europeas, que según ella fundamentaba de esta manera, hasta que este papá logró poner ahí un límite y movilizó una serie de recursos institucionales para detener a esta persona. Ella se sentía muy sostenida en su posición y aun cuando las colegas profesoras de biología y la jefa de departamento de naturales  la intentaban detener en esto que ella estaba enseñando, no había forma. Ella seguía con su convicción. Entonces, también hay un saber que está hecho desde una posición ética en realidad, donde puede haber una opinión personal, seguro que hay una posición personal en relación con cada uno de estos temas. Pero nuestra obligación como docentes es, no sé si podemos llamarlo puramente objetividad, pero si abrir un abanico de posiciones al respecto. Piensen en temáticas complejas, por ejemplo, como la del aborto. Qué se enseñaría sobre este tema. Imagínense ustedes armando una clase donde uno pudiera intentar ver algún viso de objetividad ¿Qué sería ser objetivo en torno a la temática del aborto, por ejemplo? Porque pareciera que en métodos anticonceptivos pudiéramos acordar que hay un saber  más o menos constituidos  acerca de, aunque sabemos que hay situaciones que lo van a cuestionar. Sin embrago, hay temas muy difíciles y que son discutidos socialmente, ya no dentro de la escuela, sino que son temas que están en los medios y que se hablan, de los que la escuela no puede quedar afuera, pero ante el cual también es muy riesgoso tomar una posición. Esto cuando se imparte una clase con respecto a. y cuantas veces ustedes son interpelados por alumnas o alumnos que vienen a pedir consejo sobre qué hacer. Y en dónde se colocan, cuál es la posición ética ahí. No solo hay una posición ética para enseñar sobre, que a mi entender es abrir un abanico que efectivamente muestre que es un tema de gran complejidad socialmente hablando y que lo que demanda es que los chicos vean las distintas posturas. Entonces por qué no escuchar un sacerdote, escuchar un rabino, escuchar a alguien de las organizaciones de mujeres, por qué no abrir una abanico para que los chicos vean que este tema se está discutiendo en la sociedad y que no hay una postura determinada al respecto, aunque uno internamente la tenga. Pero cuál es la responsabilidad ahí. La de abrir un panorama donde el tema no quede cerrado. Ahora, cuando ustedes son consultados muchas veces en forma individual acerca de que hacer con la chica, por ejemplo, con un embarazo, de nuevo se plantea una posición ética a asumir, porque quién podría decirle a esa chica hace esto o hace lo otro. Pero hay muchas situaciones donde un docente, un tutor, se hace cargo de dar una dirección, anda a ver a tal médico, tomá tal medicación o eso no se hace y categorizar acerca de. Entonces, estamos ante un tema que nos pone en un límite y en el cual hay un fuerte trabajo a hacer con la propia posición ética, profesional y como  persona, porque esto nos toca muy profundamente. Cuando participé hace años en una investigación,  justamente con Graciela Morgade, lo que veíamos era de qué manera los docentes se sienten muy tocados, muy interpelados, porque hay algo de la propia historia también lo que está en juego, y es la propia adolescencia a veces la que vuelve, ante una alumna adolescente que nos pide, que nos pregunta, que está angustiada, generalmente son situaciones límites, a veces de mucho dolor. Entonces, es la propia historia y ahí por un lado, está bueno que uno se sienta tocado como persona, porque está bueno poner a jugar algo que a uno lo interpela muy íntimamente, pero también es un riesgo, porque nos puede llevar a actuar más como nos gustaría nosotros que hubieran llegado a actuar en aquel momento. Mucho docentes con los que yo vine trabajando estos años mencionan -“bueno, la verdad que cuando yo hablo con los chicos pienso cuánto me hubiera gustado tener a mi la posibilidad de tener  adultos en esa época disponibles para, para hablar de este tema, para que me enseñen, para no sentirme tan solo, etc. Esto es muy interesante, yo creo que un punto a favor para quien se dedique a trabajar en salud sexual. Pero también es un terreno movedizo, donde me parece que tenemos que tener mucho cuidado en no quedar como pegados a la situación  donde uno está casi como reviviendo algo personal y jugando ahí  lo que le hubiera gustado que le pase a uno o  torciendo el destino de ese alumno porque tiene mucho que ver con algo mío y entonces ahí es donde tenemos que tener como una alerta muy grande en relación a este trabajo. Fíjense que complejo que es este saber sobre sexualidad para enseñar sobre esto. Compartimos una situación más y luego hacemos un corte.

Asistente: Yo quería hablar algo que viene un poco al tema. En este caso a mi no me pasó personalmente, pero yo tengo a esta alumna en el curso de este año. En esta escena la alumna le planteó en el transcurso de lo que va del año a otro docente, primero quiero aclarar que la chica tiene problemas de personalidad. Entonces está tratada por le EOE, tiene sus problemitas. Entonces esta chica se le acercó a otra docente planteándole que quería mantener relaciones. Entonces, en base a eso, la docente en ese caso la aconsejé y yo me planteé que cuando a mi me tocase el tema en el aula si ella me hacía alguna pregunta con respecto al tema como poder aconsejarla de la mejor manera, porque yo me pongo en ese lugar que ella tiene algunos problemas y no conozco a esa otra persona con la que ella quiere mantener relaciones, le podría causar algún tipo de año y, aparte, teniendo en cuenta que tienen 14 años. Es como que yo me lo planteo como que al otro no le pase nada y cómo hago y si lo hago de la mejor manera. Yo no sé, no sabía cuál sería la mejor manera de aconsejarla a ella. Y si no me pregunta por lo menos poder decir algo en el aula que le permita a ella acercarse, porque uno también es como un referente en el aula.

Dra. Greco: Vos decís la palabra consejo, ¿no? Y yo me pregunto, les pregunto para que lo abramos al debate, porque fíjense que ahí de vuelta nos lleva a cuál es la función de la escuela en estos temas y cuál es la función del docente ante las temáticas de sexualidad. Uno podría decir rápidamente enseñar, ¿no? Pero estamos viendo que enseñar sobre sexualidad no es tan clarito ni tan sencillo como creemos, al menos, creemos que como lo es con otros terrenos del conocimiento.  Ahora, cuando vos decís consejo a mi me aparece la pregunta ¿es función de un docente aconsejar, es función de la escuela con sus docentes, directivos, profesionales, dar consejo acerca de una decisión a tomar en la vida íntima?

Asistente: Y yo creo que o, porque cada uno contestaría, como decíamos hoy, desde su propia historia, desde lo que para mi es correcto y no necesariamente es correcto para otros.

Asistente: Yo tengo un tema que me han preguntado, una persona que consumía drogas, alcohol y salir del boliche y no saber que terminaba haciendo y pasaba con uno, con dos, con tres, con cuatro. Y nada, el tema de una chica que va a boliches, consume alcohol, alguna línea de vez en cuando y esto hacía que terminara teniendo sexo con una, dos o más personas. En ese momento, qué le decís, qué le digo. Bueno me acorde de cosas que había escuchado o había leído en un folleto sobre disminución del riesgo. Yo no me iba a poner en una postura de “no, mirá, eso está mal, no lo hagas”. No, no le dije vos no le hagas, le dije “mirá, sos vos quién decidís, si por lo menos vas a tener sexo con tres personas, tratá de acordarte y tratá de no consumir lo que estás consumiendo. Eso después sos vos quien lo maneja. Es tu vida privada, no la mía. Yo no soy nadie de tu familia para poder aconsejarte lo que tenés que hacer, pero por lo menos disminuí el riesgo porque vas a terminar enferma o con algún otro problema queriendo dejar y no vas a poder sostenerlo. Disminuir el riego con respecto a lo que estaba haciendo. Un consejo, no lo sé. Decirle que trate de ver ella misma lo que podía hacer con su propia vida, yo desde mi lugar no la podía aconsejar.

Asistente: Pero eso es un consejo, lo que estás diciendo.

Asistente: Le tiré varias opciones y a partir de ahí no le aconsejé nada. No le dije hace tal cosa. Yo no le dije hacé o no hacé.

Asistente: Hacé o no hacé, eso no se puede decir. Le podes mostrar las ventajas y desventajas.

Asistente: tampoco le podes mostrar las ventajas y desventajas.

Asistente: O si. Explicarle que cuando una persona toma una decisión, tiene que ver con su decisión, con su integridad, cada uno sabe cuándo, dónde, por qué y con quién. Pero está bueno que sepas que cuando vos tomás una decisión, obviamente cuando uno elige siempre va a haber una consecuencia que puede ser buena o no tan buena.

Asistente: En otra clase me contó que había dejado de tomar.

Dra. Greco: Bueno, a ver. Mirá que interesante. A mi la pregunta que me produce es,  primero es interesante ver esto de si lo tuyo fue un consejo, no fue un consejo, vos te ubicaste en un lugar de profesor y entonces transmitiste algo ahí de cuidado hacia esa alumna. Uno podría decir: bueno, si algo nos pasa en este tiempo es que tenemos  que repensar la cuestión del cuidado: qué es cuidar a otro, qué es cuidar a un alumno. Se habla mucho de la cultura del cuidado, pero esto, ¿por dónde pasa? , ¿Por una campaña de prevención que explique los modos de contagio, por ejemplo, del sida?, ¿que explique lo que producen las distintas sustancias en relación a? Bueno, ¿cuál es el lugar de la información ahí?, ¿vos que transmitiste en estas palabras que le diste? ¿Entendés? Y vos decís: a continuación pareciera que dejó de consumir ¿Qué se produjo en esa relación, tal vez, con vos, que generó algo? Ella se acercó y te dijo algo. Recibió de vos una palabra.

Asistente: Tal vez ella estaba buscando ayuda de alguna manera.

Dra. Greco: Es posible. Pero entonces, lo digo para que lo retomemos después. De qué se trata, en muchas de las situaciones que ustedes viven en las escuelas: ¿de consejos?, ¿de información?, ¿del diálogo? ¿Y tal vez el sentimiento de que haya un adulto ahí que está haciéndose cargo de un lugar de interlocutor, ya supone esa misma relación?

Asistente: Vos habías hablado de que los adultos que estamos frente a los chicos lo hacemos desde el plano de la  ética, desde el plano profesional y desde el plano también como personas, entonces, si nosotros nos ponemos en esa posición de que nosotros somos esos tres planos y además, somos plano físico, es innato que a veces vamos a dar un consejo, que a veces vamos a dar una clase. El tema es saber limitarnos un poquito cuando estamos trabajando con los chicos. Pero si nosotros en esto tenemos que convivir con estos tres roles, más el cuerpo físico.

Dra. Greco: Está bien, pero nuestro lugar en las escuelas es un lugar particular. O sea, no es que uno deja de ser mujer, varón, etcétera. Pero si tu lugar profesional te obliga si querés a trabajarlo, a pensarlo. Esto que estamos haciendo hoy acá.

Asistente: Hay que decir también que aquella persona que no quiere o no puede hacerlo, directamente no se meta en estas cuestiones, porque por lo menos no está causando un daño.

Dra. Greco: Es posible, lo que pasa es que ahí necesitás un equipo de trabajo que te sostenga esa decisión de no meterse directamente con el tema.

Asistente: Por ejemplo, con esa persona que daba naturales, es muy complejo, pero no tendría como equipo no tendría que permitirse por una cuestión de los chicos, que se mezcle en esas cuestiones. No puede, por su ideología o por su…

Asistente: Pero capaz que ella piense que puede.

Dra. Greco: Absolutamente. Pero sabés que pasa, justamente en el caso donde yo intervine la idea era poder acomodar o ubicar a esta persona que se sentía autorizada a hablar desde otro lugar, no estaba ubicada en la escuela en que estaba. Una escuela pública que además, justamente  acababan de sancionar la Ley de Salud Reproductiva Nacional, entonces tuvimos  con todo el paraguas legal para tratar de ayudarla y mostrarle que ella tenía que ubicarse en un determinado lugar. Que no podía ir con su nombre y su historia, su ideología, su religión, a trabajar desde el lugar que a ella le parecía, ella tenía que, y lo conversamos institucionalmente, cosa que no había aceptado antes, obviamente. La rectora no había podido llegar a esto, sus colegas no habían podido, entonces, una instancia externa ayudó  a decirle: “profesora, usted está dentro de una institución con estas características, hay leyes hoy nacionales, jurisdiccionales, que indican eso, con lo cual, su lugar  institucional es diferente de su lugar personal. De convicción ideológica, religiosa, lo que fuese. Entonces, debe remitirse a trabajar dentro de estos parámetros”. Después voy a tomar la idea de lo institucional hoy. También hay una dificultad para pensarnos institucionalmente. Retomar esta idea que para este taller les propongo, que es, bueno, mirémonos a nosotros. Estamos pensando en educación sexual en una línea, si ustedes quieren históricamente nueva en educación a nivel del país, y me parece que hay un riesgo en pensar que tenemos que mirarlos solo a ellos y ver dónde vamos. Me parece que hay un trabajo a hacer, no sé si previo o a la vez, que tiene que ver con mirarnos los adultos. Esto que vos decías, “no estaba preparada, no sabía”. Pero a lo mejor no estabas preparada para escuchar eso. Y además, me parece interesante en la investigación que les mencionaba antes, que dirigía Graciela, nos encontramos con que muchas veces lo que los chicos querían o pedían de sus docentes en términos de que les enseñen sobre educación sexual, era más o menos lo que la escuela parece estar preparada para dar. Y que es sexualidad pensada casi desde el lado de la genitalidad, sexualidad casi equivalente a reproducción, sexualidad con un modelo más bien biológico o médico- biológico y muy cercano a la idea de prevención. Casi como si ellos hubieran aprendido o hubieran pensado “los docentes están esperando que nosotros queramos esto”.  Y ubicados ellos en el marco de la escuela pareciera que la única manera de pensar la sexualidad es absolutamente adherida a genitalidad y reproducción, como si la sexualidad no incluyera relaciones de género, el placer, el cuerpo en su múltiple dimensión. Y lo que también veíamos es que ellos consideraban en estas entrevistas que hicimos, que para hablar de sexualidad, que quisiera que lo charlemos, qué es hablar de sexualidad ya ampliando el concepto de sexualidad,  lo que demandaban era poder hablar pero con docentes con los que tuvieran confianza. No cualquiera, decían ellos. No con cualquier docente podemos hablar de esto. Hay muchos, me acuerdo de una chica que decía “¿cómo voy a hablar de sexualidad si a mi me miran feo? Soy madre de una chiquita y vengo a la escuela y no tengo pareja”. Ella se sentía como descolocada ante la mirada de sus docentes  por su condición de mamá. Y ante esto, lejos de querer hablar con alguno de estos docentes sobre sexualidad, sentía que la falta de confianza para ellos era determinante. Y a veces, esto lo vimos en todos los casos, no había un pedido de que fuera de una materia determinada. Podía ser la de biología, la de psicología, o el de historia. Pero donde hubiera una relación que sostuviera la posibilidad de hablar de este tema.  Y ahí nos fuimos a preguntar qué es “confianza”. Porque nos parecía un tema interesante a retomar en momentos donde estamos a la vez pensando el lugar de la autoridad y el lugar del docente y como cierto reposicionamiento del docente en ese lugar que le cabe y que le corresponde y que hace que otros aprendan, sin asumir esa posición no hay proyecto que se produzca. Entonces decíamos, ¿qué será la confianza?, ¿qué están demandando? Una cierta manera de pensar la confianza podría tener que ver con  simetría de posiciones y entonces confianza es, como alguien contaba por ahí, una profesora contando que método anticonceptivo utiliza ella. Lejos de pensar que en realidad se trata de esa confianza, nos pareció que, y acá retomo algún contenido teórico que ustedes pueden encontrar en un artículo que le repartieron, hay una filósofa que se llama ¿…? que ella retoma la idea de confianza, pero en términos de una confianza instituyente. Una confianza que está como sosteniendo desde el vamos la relación pedagógica. Entonces ella dice, esta confianza es una mirada, una mirada que anticipa, anticipa lo que después va a venir a darse en la relación. En estos omentos en que está circulando, y los medios ayudan a esto, a que los alumnos pueden llegar a ser una amenaza contra los docentes, hablar de confianza es todo un desafío. Y de pensar cómo esa confianza se constituye. Porque más bien lo que aparece a veces es lo otro, la desconfianza. El mirar con desconfianza a esos que pueden ser un riesgo a mi identidad como persona y para mi lugar docente. Este sentimiento de que en estos tiempos que vivimos que los alumnos están ahí para atacar el lugar docente que uno tenía por ahí armado desde otros paradigmas históricos. Entonces, para profundizar, yo tomo la idea de confianza y de pedagogía de la confianza de ¿Cornú? efectivamente, para mí esto es una condición básica y necesaria para el trabajo en Educación Sexual. La confianza en términos de aquella condición que garantiza un diálogo posible entre dos diferentes. Yo no voy a ser igual a mi alumno por el hecho de poder ponerme a dialogar con él acerca de temáticas de sexualidad o de afectividad, que van a veces más allá de otros recorridos epistemológicos y puedo hablar de temas de sexualidad sin perder mi lugar asimétrico, de autoridad si ustedes quieren, pero donde es una autoridad que está basada  en una mirada que habilita al otro, en donde yo confío, como también decía una profesora por ahí, ¿no? Somos seres  humanos, y en tanto seres humanos, hay una posibilidad de palabra y de expresar a través de las palabras experiencias y sentimientos y cuestiones que nos atraviesan pero para esto yo tengo que confiar en ese alumno que está ahí, con sus saberes y sus ignorancias y habilitarlo a esa palabra. Y tal vez el saber sobre sexualidad no es ese saber cerrado, ya acabado, determinado, científicamente comprobado, con sellito, donde yo digo: bueno, yo acá vengo a decir cómo es la cosa. La sexualidad nos obliga a mover esa relación pedagógica. Entonces me parecía que el tema de la confianza creo que ayuda y ustedes lo van a poder profundizar con el texto, a esto que dice ¿Cornú? “es un modo de mirar al otro”. Es un a priori, es como si yo dijera que desde el vamos yo apuesto a esos alumnos que tengo yo allí enfrente con todas sus dificultades o con sus trayectorias de vida tan disímiles, que llegan a veces a las escuelas con necesidades de ser escuchados, de que un adulto los contenga, bueno, ustedes saben mejor que yo cómo llegan hoy los chicos a las escuelas. Y hay algo ahí me parece a trabajar en relación a la educación sexual. Antes de seguir con lo que me gustaría transmitirles, ¿quieren comentar alguna otra situación, algún grupo que quedó sin comentar?

Asistente: Yo tenía un alumno, un chico de 13 – 14 años, que él no ponía su nombre en las hojas que me entregaba para corregir, sino que ponía Hannah Montana, que es un personaje de  Disney Channel que es un chica bastante tranquila y cohibida que cuando sale a un escenario toma un micrófono y canta y se viste, como si fuera otra persona. Entonces “¿José Luis, de quién es esto?”, “Mío”, “pero acá dice Hannah Montana”, “Si profe, pero usted sabe que soy yo”, “Si, porque te conozco la letra, porque te tengo del año pasado, pero…” Entonces yo empecé, no le di tanta importancia al tema en ese momento, dije “Bueno, si vos sos Hannah Montana, yo soy Catalina La Grande”, entonces yo firmaba “Catalina, La Grande”, y me reía, y que por qué firmaba así lo discriminaban porque tenía un aspecto más bien femenino, no masculino. Entonces no le di tanta importancia al tema, no le plantee porque se era varón firmaba así, lo tomé como una especie de chiste. Lo que me salió en ese momento. Y cuando llegó el tema, hoy lo tengo en noveno, cuando llegó el tema de sexualidad, es una persona que habla del tema y dejó esa parte femenina que tenía al comienzo de 7° grado ya hora está, digamos, bien masculino. Yo no intervine en  ese momento, en eso de preguntar  más allá de por qué nombre de mujer y no de varón seguimos un tiempo el chiste de que yo era Catalina La Grande y él Hannah Montana y no pasó de eso. Yo pienso que no soy quien para plantear qué por qué siendo varón o por qué te vestís de una manera o por qué parecés más una nena, que no podés estar en mi clase. Y yo hoy en día nada que ver, no es que mejoró, siempre… Me parece a mí que nosotros no podemos meternos en esa situación.

Asistente: Si, es importante lo que traes, es un tema que además seguramente también lo habrán desplegado cuando vino Graciela. De qué manera a veces, y el riesgo que corremos en temas de sexualidad es ese, es colocarnos en un lugar de prevenir, controlar, direccionar o creer que podemos direccionar el destino sexual de alguien o contribuir a forjar una determinada identidad sexual. Primero, que tal vez sea una ilusión pensar que esto sea así, pero además me parece que está bueno, y esto lo plantea fuertemente Graciela, es el tema de la prevención es un concepto a interroga fuertemente. Qué nos proponemos, desde qué lugar,  qué controla la escuela y hacia qué lado, con qué modelos o parámetros trasmitimos contenidos acerca de sexualidad.

Asistente: En otra división, una docente contaba que una familia le agradecía porque había salvado a su hijo de ser homosexual. Porque la maestra había notado que el chico tenía comportamientos femeninos y entonces la llamó a la mamá y le dijo “Mire, no se ofenda, pero llévelo al endocrinólogo o al médico para ver qué le está pasando hormonalmente. Vio, son esas cosas que uno no sabe y más vale prevenir ahora que después”. Es hasta el día de hoy que la gente, que todavía vive, le agradece que “gracias a vos tengo un nieto”. Y yo pienso…

Comentarios de la concurrencia en general al unísono.

Dra. Greco: Buenos, quienes trabajan en los equipos de orientación o en los departamentos de orientación en las escuelas, saben que a veces llegan consultas que directamente de los docentes y, bueno, muchos profesionales entrevistan padres y sugieren tratamientos psicológicos, para …

Asistente: Pero antes estaba visto como que la palabra del docente era lo más… si uno sugería llevarla a un foniatra, a una pediatra, no era mal visto. Ahora, tenés que tener muchos recaudos y ciertos requisitos, no se puede sugerir que lo lleve a.

Dra. Greco: No, y además, poder pensar cuales son los modelos que están en la cabeza de las personas que hacen la escuela para considerar que a ese chico hay que redireccionarlo. Pero, esto me da pie para esto que vos decías: en otro momento la palabra del docente, quién era aquel docente. Y yo me acordé y hoy traía una imagen que me parece que  puede ayudar tal vea a  entender de dónde venimos los que trabajamos en las escuelas. Y me acordaba también de un relato que toma Beatriz Sarlo en un  libro muy interesante que se llama “La máquina cultural” para pensar aquella escuela y esto lo voy a traer para hacer un contrapunto con las condiciones de nuestra época actual y para poder leer en qué escuela estamos pensando hoy y hacia donde podemos ir para crear otra escuela. Entonces me fui ahí a una fotografía de una escuela Normal, de la década del 30. La maestra del relato es Rosa del Río, que  es de una época anterior, de fines del siglo XIX, pero es muy lindo el relato si tienen oportunidad de leerlo porque nos da clara noción del mandato fundacional de la escuela Argentina. Del normalismo, de lo que se llama el normalismo. También Graciela Morgade tienen textos muy interesantes acerca del lugar de las mujeres, como mujeres, maestras, con el mandato normalista de la vestimenta, la higiene. Bueno, fíjense esta foto. Está bárbara, qué épocas, no? Risas. Estaban formaditas, parecieran no tener demasiados problemas, y en todo caso estar formándose como maestras en u paradigma y en un  proyecto de país bien distinto del que tenemos hoy

Asistente: Lo que pasa es que es muy clara la reposición, el Estado- Nación necesitaba (………………….) y el normalismo es funcional a eso.

Dra. Greco: Absolutamente, entonces. Esa reproducción al infinito de maestras, fíjense, parece que se pierden allá en una homogeneidad casi absoluta. En esos cuerpos, diría Foucault, disciplinados, cada uno reproduciendo lo que la institución les pide de esos cuerpos, pero insertos en un proyecto de país que necesitaba de la escuela argentina para crear una Nación, dice en su análisis ahí Rosa del Río. Rosa, que esta directora que cuenta en un relato muy largo y muy interesante cómo ella había llegado a ser de hijas de inmigrantes a directora de escuela. Lo cual le había procurado ascenso social, unas condiciones económicas muchos mejores a las que ella tenía de base, descubrir un mundo simbólico que nunca se hubiera imaginado. Entonces ella trabaja en el taller de sus papá que era sastre, español, y su mamá era italiana. Entonces dice que el único lápiz que conocía en su casa era el que el papá usaba para los moldes y entrar a la escuela y encontrarse con el piano y la Señorita con los listones y esos lugares absolutamente valorizados. Bueno, Rosa dice “a mi esto me abrió un mundo”. Y llega a directora y lo primero que hace, y por eso se llama así el texto, “De cabezas rapadas y cintas celestes y blancas”, es formar a todos sus alumnos en el patio, llamar al peluquero del barrio, y raparlos a todos para que no tuvieran piojos. Entonces yo pensaba esto: ¿Se imaginan hoy a Rosa del Río? Y digo, ella refuerza en ese relato el ideal de la higiene característica del normalismo, del cuerpo sobre el cual parece que la escuela tiene una injerencia directa. Si ven esta escena, es claramente Rosa sintiéndose parte de una institución que puede ir a forjar al cuerpo más directamente, cortándole el pelo.

Asistente: Lo que pasa que también es una concepción donde eso mismo lo hacía para con las mujeres docentes. Hay una orden, una memoria, del Consejo Nacional,  sobre cómo tiene que ser la maestra. Que no tiene que andar sola por la calle, que no puede mostrarse en compañía de ningún varón, salvo que sean los padres. No tiene que dar ningún signo de sexualidad, es un cuerpo asexuado.

Dra. Greco: Absolutamente, entonces lo que Sarlo analiza, y así llama su análisis, “Un robot estatal” titula. Dice: por qué Rosa no dudó en ejercer esa ¿“violencia”?, podríamos preguntarnos. Pongo con signos de pregunta porque uno podría decir en aquel momento histórico, no sería pensado como violencia sobre los cuerpos. Rosa, ¿autoritaria? En aquel momento Rosa era funcional a un sistema y era parte de una maquinaria que no dudaba. Culturalmente, ella había probado los beneficios de pasar por la maquinaria de la escuela, ella había ascendido socialmente, se había constituido en argentina, en tanto venía de padres inmigrantes y también es muy interesante leer como Rosa habla de las madres de los alumnos. Las describe en la puerta de la escuela, ignorantes, campesinas, con sus pañuelos casi tapándoles los ojos, temerosas, y a la vez admiradas de llegara un espacio como era la escuela, donde ellas, esas madres y esas familias, depositaban a sus hijos para sr transformados en ciudadanos argentinos. Es decir, no puede percibir ahí, en ese mandato fundacional, la absoluta unión entre familia y escuela, en tanto las dos instituciones se proponían la formación de un mismo sujeto. Claro, uno podría decir ahí preguntémonos por el lugar de autoridad de Rosa. Hay quienes dirían: lo miremos por donde lo miremos, rosa fue una autoritaria, cómo pudo tomar esa determinación sobre sus alumnos. Y otros que dirían: bueno, Rosa se estaba haciendo cargo de un mandato institucional, que a ella no le ofrecía demasiada duda ni se iba a poner a pensar si al otro día los padres le ponían una denuncia por haber tocado la cabeza de sus hijos. Pero que Rosa se hacía cargo no cabe dudad, de que se hacía cargo de la formación de sus alumnos. Ahora, qué pasa cuando pensamos en aquel momento histórico y en el lugar de la autoridad ahí. Yo armé un esquemita que me parece que ayuda a entender y que tomo algunos de desarrollos que ustedes ya deben conocer. Uno de ellos es Ignacio Leucovich, cuando nos hace pensar en el pasaje que hemos atravesado desde el Estado- Nación hegemónico, pensando en un proyecto, y además generando y sosteniendo instituciones que produjeran esos ciudadanos, donde familia y escuela están como en un acuerdo, solidariamente buscando la formación de sus ciudadanos,. Una escuela con un lugar para la autoridad claro. No había demasiado para dudar acerca de cuál era el lugar de ese docente, de ese directivo. Y, por lo tanto, un lugar de alumno también claro, en una relación jerárquica. Lo mismo se repite dentro de la familia. En este tiempo, como lo llama Leucovich, de un Estado- Nación fuerte, en la familia también lugares de padre, madre, con una autoridad jerárquica y lugares de hijos e hijas, ubicados como recibiendo el mandato de esa autoridad. Cuando estas instituciones constituyen una subjetividad ciudadana, como la que se  pretendía forjar, uno podría decir ahí que ese ciudadano, ¿qué es un ciudadano? Y, es un sujeto en relación a otro sujeto bajo la ley. Bajo una ley que nos hace, al menos discursivamente, iguales cuando somos ciudadanos somos seres, sujetos, iguales ante la ley.  Claro, uno podría decir que este esquema también dejó mucha gente afuera. No todos tuvieron la oportunidad de formar estas instituciones, podríamos decir que este esquema también fue generador de desigualdad y de clases sociales también más marcadas. Pero también con una movilidad social. Y estar incluido en este esquema estatal suponía estar adentro de la sociedad, de la institución, de la familia, de la escuela. Estar excluido, por el contrario, quedar fuera de un sistema de instituciones ¿Qué nos viene ocurriendo socialmente? Dicen los historiadores, los sociólogos, los filósofos, que analizan nuestro tiempo, y que a mi me parece que esta lectura es ineludible cuando uno se para a pensar cómo estar en la escuela hoy, cómo enseñar hoy, cómo encarar a los alumnos hoy, cómo pensarse a uno mismo como docentes. Y también dicen los historiadores que se hay algo difícil es historizar nuestro propio tiempo, porque  uno está ahí metido, está sufriendo los cambios y a la vez obligado a mirarse como a una cierta distancia y a pensar qué es lo que le pasa. Lo sufre en carne propia y a la vez se tiene que mirar a sí mismo y poder entender en perspectiva qué es este mapa, que este esquema que tenemos a la izquierda, se nos ha complicado y se nos ha movilizado. Se nos ha credo un escenario escolar, un escenario de instituciones, con bordes mucho menos precisos, con nuevos sujetos, que llegan porque los social, los espacios sociales son diferentes, porque la familia es diferente. Hoy  parece que nos vemos obligados a pensar qué es una familia. Antes de decir la familia ha desaparecido, a decir: bueno, a ver, ¿tenemos otras familias, otras configuraciones familiares? Con menos acuerdos. Creo que sostenemos todos acá que familia y escuela no sostienen los mismos acuerdos que tenían. Donde claramente que un hijo vaya a la escuela era sinónimo de garantía, de seguridad laboral, ciudadana, económica, política, etcétera. Hoy eso está bastante en duda y se nos aparece un Estado- Nación que ha quedado corrido, no ya en un lugar central, sino, y sustituido de alguna manera por un mercado. Un mercado que constituye a los sujetos de otra manera. Donde los análisis más fuertes dicen: bueno, en lugar de ciudadanos se nos plantean subjetividades consumidoras. Básicamente, devenimos socialmente como consumidores. Y esto nos atraviesa. Nos atraviesa a todos. Porque constituirnos  no tanto como ciudadanos, si más como consumidores, supone que  las relaciones entre sujetos ya no son las mismas. Que en muchos casos la relación prioritaria sea con objetos de consumo y que hasta el otro se nos convierte  a veces en objeto de consumo también o en un competidor, porque de lo que se trata es de consumir. No estoy aludiendo a situaciones particulares, donde seguramente acá  alguno dirá yo no vivo consumiendo, mi ideal de vida no es el consumismo, pero si es un mapa social y político, que, nos guste o no nos atraviesa. Y que muchas veces nos obliga como a ir en contra de la ética. Quienes tengan hijos o hijas adolescentes saben muy bien que muchas veces uno tiene que saber que para estar educándolos tienen que ir como en contra de los ideales de la época. Ir en contra de este paradigma de consumo donde todo tiene que ver con un objeto a ser consumido. Y esto no es ajeno al tema de la sexualidad.  Basta con prender la tele,  con pensar donde quedan ubicados los cuerpos de las mujeres en tanto objetos de consumo, donde quedan también ubicadas las relaciones intersubjetivas, en términos de estar con otro, qué significa hoy para un adolescente estar al lado de otro, formar una pareja. Esto se nos ha transformado fuertemente. Y a veces creo que nos resulta bien difícil entender a quienes nacieron en este esquema social político. Entender cómo ellos piensan, se piensan a sí mismos, piensa la relación con los otros, el tiempo. Hay un filósofo, ¿Bauman?, que trabaja mucho esta idea del tiempo. Vivimos el tiempo de otra manera. El tiempo de consumo es un tiempo veloz, mucho más rápido que el tiempo organizado de otra manera. Él usa una metáfora muy interesante que es la de la fluidez. Él dice: hemos pasado del tiempo de la solidez al tiempo de la fluidez. Las instituciones sólidas que nos sustentaban en lugares claros, de autoridad, de docente. De padre, de hijo, de madre, de alumno, se nos han transformado en flujos, al modelo del flujo del dinero, del capitalismo, entonces las instituciones se convierten en lugares donde estamos efectivamente, todos los días, pero en donde tenemos que trabajar fuertemente para instituir las relaciones. Ya no están dadas de antemano. Es por eso que muchos hablan, por ejemplo Silvia ……, habla de la necesidad de instituir una autoridad situacional. Hoy las instituciones nos demandan trabajar en situación. Ya no viene dada la institución escuela, por ejemplo, con la certeza de que yo entro a la clase, doy la clase, me voy, y ya se sabe que yo soy la docente, que ellos son los alumnos, que los modos de aprender y de enseñar son estos y de evaluar son aquellos. Estas certezas están conmovidas y o que me obliga a mi es a crear esa autoridad en situación. Y armarla casi a cada momento. Con cada grupo, con cada aprendizaje y cada momento que yo ejerzo mi profesión. Claro, esto es un fuerte desgaste. Y mucho de esto se traduce en malestar. Ustedes lo saben. Hoy estar en una escuela en una sal de profesores es escuchar hablar mucho de este malestar. Y a veces se traduce muy directamente en el cuerpo. Y entonces yo traigo este esquema para que tratemos de pensar y de situarnos qué implica ahí, en este lado derecho, la cuestión de la autoridad ¿Qué es la autoridad? ¿Intentar reponer aquella? ¿Decir yo no quiero que esto cambie, yo creo quiero y creo que la escuela es aquello y si no es aquello, no es nada? Esto podría ser un argumento, de hecho a veces lo es; la resistencia a pensar a que hay un mundo que cambión y que entonces hay algo que habría que preservar y que para ello hay que cambiar otras cosas. Y hay que cambiar un formato, una forma de ejercer la autoridad que ya no es aquella, que ya no  es aquella. Esa sería una posición como melancólica; todo tiempo pasado fue mejor, a mi me sacan aquella escuela y aquella autoridad que yo sabía ejercer y me sacan a los alumnos que venían, no puedo. Y es de gran impotencia y uno no deja de escucharlo. Otra sería la fácil: bueno, todo cambió, ya está, hagamos lo que sea, total estamos ahí, las escuelas siguen estando, las 4 paredes, el techo, los gobiernos siguen haciéndose cargo de que haya docentes, directivos, etc. Como dice Leucovich: hay algo de una escuela galpón en este esquema; en el sentido de que corremos el riesgo de que esta escuela se nos convierta en un espacio vacío. En un espacio en donde estamos, pero el sentido aquel del mandato fundacional ya no está. O como dice  ¿Bauman?, instituciones zombis, que siguen estando, ejerciendo los mismos actos y los mismos gestos, pero sin saber para donde van; casi como trastabillando para un lado y para el otro, perdiendo el sentido de la tarea de educar. Y podemos dar un paso más en cuanto a la Educación Sexual y pensar: bueno, tenía lugar la educación sexual en el esquema aquel, de la escuela que forjaba ciudadanos iguales. Y hoy qué lugar le damos; no solo a la escuela, qué lugar le damos a la Educación Sexual en este marco. Corremos el riesgo de ofrecer una escuela mercantilizada. De hecho, también ocurre: la escuela como un objeto de consumo. Y corremos el riesgo de enseñar en ese sentido. Pero también tenemos la oportunidad de pensar otra cosa. Traje además una imagen que a mi me gusta mucho que es de un pintor;  para pensar el lugar de la autoridad a mi me gusta pensar esta imagen que es la tapa del Leviatán, algunos de ustedes la conocerán, sobre todo los profes de Educación Cívica y de Ética. Este libro, escrito por ¿Tomás …….? En el Siglo XVII, es casi el libro fundacional de los estados modernos, donde este hombre que es un filósofo, un politólogo, que pensaba que el Estado… ese es el Estado, ese que está ahí arriba, esa figura casi todo poderosa, con una espada en al mano y el báculo en la otra, reuniendo todo el poder, la fuerza militra, la religión, y abajo la ciudad armónicamente protegida, porque de los que trata es de esto: el Estado tiene que tener todo el poder para poder proteger totalemte y para garantizar todas las seguridades de la ciudad y de los ciudadnos, pero calro, para proteger totalemnte, qué pide a cambio: obediencia absoluta.  La protección  total es garantizada siempre y cuando del otro lado haya obediencia total. Y él va a decir en aquel momento, que si hay un fatasma absoluto y un miedo para la sociedad es la guerra de todos contra todos. Que se desarme ese poder absoluto representado en esta escena y entonces cada uno buscando sus proios intereses, sus propias conveniencias, lo que quiere, lo que le gusta, lo que desea y, entonces, esa sería como la pesadilla máxima. Hoy podríamos decir que estamos lejos de esto y a lo mejor está bueno  que estemos lejos de estaconcepción de Esatdo y de ejercicio del poder. Tenemos otros problemas también, desde muchos lugares.  Como contraimagen yo traje un cauadro de un pintor argentino, Andrés …………,  él tiene una serie de cuadros al cual este pertenece que se llama “Necesidad de mapa”. Y además, m e parece muy elocuente, porque a mi me parece que es una multitud medio perdida, en un territorio medio perdido, no se sabe muy bien lo que es, si hay agua, si hay tierra, no hay horizonte, están ahí amuchados, como necesitados de estar juntos, no se sabe si están armados o si son palos lo que llevan. Pero bueno, están ahí, como desplazándose, caminando y el panorama es bastante incierto; la sensación de que es un espacio como poco claro o por lo menos no se sabe del todo a donde va. Y además, no hay leviatanes, claramente. Y me parece a mi que nos crea, así como el Leviatán nos daba una sensación de certidumbre, de certeza, esta sería como la contraimagen. Estamos inciertos, no sabemos hacia dónde vamos, necesitamos estar con los otros y por eso me parece que lo titula “Necesidad de mapa”. Hay, me parece, y yo acuerdo con el pintor, en el sentido de esta necesidad de pensar en al mapa, sin necesidad de pensar en el mapa del Leviatán, donde estab todo muy clarito, pero a un costo fuerte, de tener que ceder todo y obedecer todo, aunque sea una imagen mítica, no digo que en algún momento histórico haya sido así. Pero, como para pensar, propongo este imagen y este título. Y de qué manera la escuela se inserta en esto y cuáles son los mapas que necesitamos en educación. Efectivamente no podemos volver a pensar en la escuela de Rosa, en aquel mandato fundacional, no llegan otros sujetos, nosotros mismos como docentes somos otros, no somos Rosa, no podríamos serlo hoy y hay algo del ejercicio de la autoridad que necesita ser repensado en este marco. Me parece que el riesgo más grande es en pensar rápidamente, la autoridad en  sus valores más tradicionales, o en su formato más tradicional y  es Autoridad: mandato y obediencia, dominio y quien recibe que etsaá abajo, es decir, sometimietno. Cuando en estos días se nos aparecen estas situaciones, donde vemos a un alumno cargando a una profesora, se escucha mucho esto: hay que volver a aquello, hay que recuperar la autoridad, tenemos que volver a posicionar al docente en su lugar verdadero ¿ Y cuál es ese lugar? Si todos nos indica que ese tiempo histórico no lo tenemos más, por otro lado, no es tampoco garantía de nada, ese lugar de autoridad, hoy demanda ser repensado. Y entonces eso es lo que a mi me ha interesado estos últimos años, he trabajado, ustedes llevan en la material el último capítulo de un  libro mio que salió el año pasado, que tiene que ver con esto de la autridad pedagógica en cuestión, y donde yo intento hacer  una invitación a pensar que no necesariamente autoridad tienen que ver con superioridad, imposición y pedido de obediencia a cambio. Que si uno se sabe a la raíz más antigua de la palabra autoridad, que tiene una raíz latina, y retoma loa análisis filosóficos alrededor de esta raíz, quiere decir crecimiento, aumentar. La autoridad es la garantía de que el otro, quien recibe la autoridad, crezca. No es tanto la palabra de autoridad misma la que vale, sino que la autoridad es, en todo caso, responsabilidad por el crecimiento del otro. Y entonces nos vemos obligados a pensar dónde queda ese supuesto pedido de obediencia. O qué es, si la autoridad es garantía. Y para que otro crezca tiene que tener lugar. entonces, la autoridad bien podría pensarse como más que uno, una relación, una relación mínimamente de a dos, y una autoridad pedagógica tiene que ver con eso, y un hacer lugar, donde ese que está aprendiendo, creciendo, apareciendo, en la vida, podría decirse,  necesita ser protegido. Porque no podríamos decir que no estamos todos, en realidad, necesitados de protección. Pero los más chicos seguro que están necesitados de protección. Entonces, cómo proteger. De qué manera proteger y a la vez dejar crecer, y hacer lugar para que esto ocurra. Retomo algo de ¿Cornu? Y de mi articulo, cuando ella dice: la palabra de autoridad no es tanto palabra combinatoria o que dice en el orden o que indica cómo debe ser, sino palabras que indican en un sentido de espacio habitable, que indican que ese espacio es habitable. Yo pensaba cuanto de esto hay en la escuela; cuanto nos cuesta habitar la escuela a nosotros y cuanto de dificultad hay en decir este sentido: ayudar a los chicos que tengan un sentido de habitar la escuela y otros espacio. Me parece que cuando vamos a esta imagen y pensamos a los chicos ahí, y ustedes saben mejor que yo porque los escuchan, porque van con pedidos de ayuda y de sostén, está sensación de que muchos pibes hoy están solos, muy solos; y de que no hay adultos, porque pueden ahber  adultos a su alrededor físicamente, pero no en relación de sostenimiento ni de protección, sino más bien en una búsqueda de sí mismos, con muchas dificultades sociales, padres desempleados, madres empleadas, que hacen que los pibes estén muy solos, lo cual nos hace pensar el lugar de la escuela y de los docentes y de la enseñanza. En mi criterio, la Educación Sexual está muy vinculada  a poder ejercer una autoridad en este sentido. Obviamente, que no implique “bajar “ información, ni prevenir puntualmente embarazos o contagios, no una educación pensada en esos términos, pero si como un acompañamiento, como una ayuda y como un hacer crecer. En ese sentido, no dejo de pensar que hay ahí un trabajo para reconfigurar la autoridad pedagógica hoy.  Comentarios, preguntas.

Asistente: No se entiende bien; habla acerca de la imagen, la cual además de causarle una percepción de in certidumbre, también le da la idea de desafío, de búsqueda, de lucha. Luego habla de los medios de comunicación.

Asistente: habla en referencia a los medios de comunicación; dice que ya no pueden sorprendernos en nada.

Dra. Greco: Lo cual nos coloca ante otro desafío. Y es, ante tal profusión de imágenes y estímulos, ya ni digamos información, cuánto más una Educación Sexual integral, pensada en términos de encuentro con el otro, de intersubjetividad, que no sea el sujeto- objeto, cuánto más una sexualidad pensada en esos términos en la escuela. porque sino el argumento que se escucha también es “y qué les vas a enseñar, si ya lo saben todo”. Prenden la tele, van a un kiosco de revista, qué tenemos para decir los docentes. Creo que todo lo contrario. Y aún sabiendo, hay una dificultad para elaborar. Porque son chicos, porque están excedidos de estímulos. Porque hay una manera. Esto lo dice (………….) en una entrevista, cuando le preguntan. Ella dice ¿prevenir qué? Si los chicos viven en otro tiempo que tiene que ver con la intensidad; somos nosotros lo adultos que nos planteamos que tenemos que cuidarlos. Esto no implica que no haya que cuidarlos o prevenirlos, pero revisemos cómo, de qué manera. Bajándole información seguro que no. Las cifras muestran que podemos hacer campañas y campañas y campañas y ellos se siguen sin cuidar. Por lo tanto, los números me muestran que la información pensada en términos de bajada de información llega hasta ahí. Entonces, ¿de qué saber se trata?

Asistente: Se trata de cosas muy complejas; tiene que ver con el valor mismo que sele da a la vida. Son cosas tan profundas que son difíciles de abordar porque tiene que ver con la valoración de uno y con cómo se valora a los demás. Como casi todo es un valor de mercado, es muy difícil poder (…………………). Nos cuesta poner palabras, a veces pensamos que por callar las cosas no existe y a veces el silencio es muy peligroso.

Dra. Greco: También me parece que es para repensar la cuestión de la palabra. La palabra en qué sentido, cómo, circulando de qué manera. Porque la escuela de Rosa también estaba llena de palabras, pero que iban en un sentido determinado. La palabra de una profesora que cuenta su intimidad ante  30 alumnos hacia dónde va. Entonces, la palabra del docente, por supuesto que hoy puede tener otro valor u otro sentido u otra profundidad, pero la tenemos que repensar en esto que vos decías: reubicar el sentido de la vida hoy para estos chicos; así la vivan con la intensidad del momento presente. Para la adolescencia esto puede ser así, hay una intensidad del hoy que desdibuja el voy anticiparme, voy a cuidarme. Pero ahí algo para recrear, para retomar con ellos, que sí tiene que ver con la palabra, la propia y la de ellos. La que va y vienen de un lado del otro.

Asistente: habla de la importancia de trabajar con otros. Luego de la autoridad y la necesidad de capacitación También de la necesidad de relacionarnos con los adolescentes de otra manera.

Dra. Greco: Hay ahí también un trabajo para hacer con el tema de la autorización, de qué me autoriza a mi para trabajar en estos temas, que me autoriza a mi ante estos nuevos sujetos para hablar de sexualidad o para enseñar cualquier otra cosa. El tema de la autorización es interesante porque te puede llevar a pensar que la autoridad es aquella que teníamos allá, la de Rosa, y no hay otra si no recuperamos eso y también del otro lado “y yo qué le puedo enseñar si él sale de acá, se va a cantonear, sabe más de la vida que yo y se sostienen solo…” Bueno, esta autorización que hoy el docente se tiene que hacer a sí mismo para poder enseñar es un trabajo que antes no estaba pensado, que nadie se lo tenía que replantear para ser docente y hoy es necesario. Trabajar en sexualidad sin duda que te lleva a replantear; lo vimos antes cuando hablamos de qué esta hecho ese saber sobre sexualidad ¿Algo más que quieran decir, comentar, preguntar?

Asistente: A mi la verdad me encantó; una mirada tan amplia, de mirar hacia otros, brindando una posibilidad. Gracias.

Dra. Greco: No, gracias a ustedes. Y bueno, cuando me invitaron le pasé a Susana el material que ustedes se llevan pero si hay interés por otro material que yo pueda aportar, ha quien le de ganas hay mucho material para revisar o para acercarse.

Aplausos.

 

 

 

Municipalidad de E.Echeverría – Secretaría de Salud – COPSEE

Inspección de Enseñanza de Esteban Echeverría

S.Se.R Salud Sexual y Reproductiva en el Sur

 

Proyecto: “Actividades de apoyo para la prevención y control  del vih-sida en la Argentina”

Mecanismo Coordinador País

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