SEMINARIO: ESTRATEGIAS DE REDUCCION DE RIESGOS ASOCIADOS
AL USO DE DROGAS EN ESTEBAN ECHEVERRÍA
Jueves 16 de octubre de 2003
Salón Auditorio de la Municipalidad de Esteban Echeverría
S.T.Santamarina 464, 4to.piso. Monte Grande
Construcción social del “problema droga”.
De práctica social a delito- enfermedad. Modelos preventivos.
Lic. Graciela Touze.
Presidenta de Intercambios Asociación Civil
Docente e investigadora de la UBA
Todos nosotros tenemos ideas, pensamientos, conceptos sobre el tema de las drogas. Son estas ideas las que nos orientan en nuestras intervenciones profesionales, en nuestras intervenciones pedagógicas, en qué hacemos concretamente frente a alguna situación que tiene que ver con esta temática. Necesitamos revisar nuestras ideas, necesitamos interrogarlas, necesitamos preguntarnos si están resultando útiles para la intervención, si les están resultando útiles a las personas con quienes y para quienes trabajamos. Y me parece que estas jornadas tienen este sentido. Revisar algunas de estas ideas que todos en mayor o menor medida tenemos muy incorporadas respecto del tema drogas y revisar, construir, fortalecer los marcos teóricos desde los cuales manejamos nuestras intervenciones. Este tema que hemos planteado hoy para charlar con uds, esto que como aparece en el programa llamamos “la construcción social del problema drogas” que en definitiva no es ni más ni menos lo que hacíamos mención antes: cómo casi sin darnos cuenta vamos construyendo cada uno de nosotros, todos nosotros como conjunto social, una determinada manera de mirar, de sentir, de reaccionar frente a un tema, en este caso el tema de las drogas; es decir como se va construyendo de una forma que no ha sido siempre igual, que puede ser diferente en otro momento, pero que lo tenemos tan incorporado que nos parece que efectivamente es así y no puede ser de otra manera. Y la intención es interrogar esto, si no puede ser de otra manera, y esto hace alusión a lo que sigue en el programa: de práctica social a delito-enfermedad y modelos preventivos. Cuando hablamos de modelos preventivos decimos que según que mirada tengamos frente a este tema la prevención va a variar. Decir trabajo en prevención en materia de drogas a veces quiere decir mucho o no quiere decir nada, porque si no aclaro qué entiendo por prevención, como entiendo aquello que quiero prevenir, como entiendo a las personas, a los grupos, a las poblaciones con las que trabajo, en realidad dos personas pueden estar diciendo hago prevención y pueden estar pensando en cosas diametralmente opuestas. De todo esto vamos a tratar de hablar hoy.
Traje algunas pocas transparencias que me ayudan a plantear algunas de las cosas que quiero discutir con uds. Y esta es una cita de un autor, de Antonio Escohotado, un antropólogo español que en una de sus obras plantea esto : “Nuestra civilización sufre a causa de plantas cuya existencia se remonta a tiempos inmemoriales y cuyas respectivas virtudes fueron explotadas a fondo por todas las grandes culturas”. Esta frase hasta puede sonar un poco polémica porque habla de virtudes de ciertas plantas por las cuales nosotros estamos sufriendo, nuestra civilización está sufriendo. Y me gusta porque hace como un primer recordatorio de esto que yo trataba de decir hace un momento. De que lo que hoy nos pasa personal, grupal, social, culturalmente, con el tema de las drogas no fue siempre igual. Que hoy nuestra sociedad, como conjunto, y muchas personas sufran a causa de sustancias a las que llamamos drogas, en realidad es algo que ocurre no hace demasiado tiempo. En otros momentos de la historia, en otros contextos culturales, esto no era así. Y esto no era así no porque estas sustancias no existieran, no porque los hombres no estuvieran en contacto, no usaran esas sustancias, sino porque la relación que se establecía era distinta, el contexto cultural, social, el momento histórico, la forma de vida, eran diferentes. En otros momentos frente a ciertas sustancias (acá este autor habla fundamentalmente de plantas o sea sustancias que se producen en la naturaleza, que existen en la naturaleza y con las cuales los hombres se contactaron desde los albores de la humanidad por distintos motivos), podían encontrar para qué les resultaban útiles: para aliviar los dolores, para curar ciertas dolencias, para sentirse más unidos con su grupo social, para establecer una comunicación con la divinidad, para mitigar la angustia, para muchas situaciones diversas podían echar mano de ellas. Esa situación ha cambiado, ha cambiado radicalmente, yo diría fundamentalmente en los últimos cien años, donde con más fuerza se va produciendo este cambio y este cambio genera que para nosotros estas plantas que en la antigüedad eran vistas como un regalo, una bendición de los dioses, que resultaban útiles a los hombres, se nos hayan convertido en algo que nos preocupa mucho, que nos asusta mucho, con lo cual no sabemos qué hacer; frente a lo cual sentimos que tenemos algo que hacer, todos, como personas, desde nuestros roles profesionales, como escuela. Cómo los docentes no van a hacer algo frente al tema drogas! Los docentes, el área de salud, la policía, la justicia, los políticos, los padres de familia, todos. Todos nos sentimos convocados. Qué pasó para que se produjera este cambio. De esto es lo que quiero hablar cuando digo construcción social. Por qué construcción social del problema droga? Porque que la droga se convierta en un problema, para ser mas rigurosa debería decir, para que las drogas se conviertan en un problema, sin embargo digo para que la DROGA, en mayúscula y entre comillas, porque así es como en esta transformación, en este tipo de construcción que hemos ido haciendo, en esto hemos convertido a esas plantas, a esas sustancias: en la DROGA, con mayúsculas, con lucecitas de colores… Y permítanme decirles: las plantas, esas plantas de las que habla Escohotado existen en la realidad, existieron siempre. En la realidad, como objeto concreto, la DROGA no existe. La DROGA existe solamente en nuestras cabezas. En la realidad existen drogas, sustancias, distintos elementos de origen natural, de origen sintético, plantas que crecen en la naturaleza o sustancias que son elaboradas en laboratorios. Ahora la DROGA con todas las características que le asignamos en esta manera en que se han ido construyendo socialmente, que se han producido en nuestras cabezas, en nuestros sentimientos, a lo largo de estos años, es algo que no se da como un objeto concreto, como esta silla que estoy tocando. Por eso digo, está en nuestras cabezas. Ahora, ojo, lo que está en nuestras cabezas tiene efectos reales en la gente, en nosotros, porque cuando yo por ejemplo intervengo preventivamente mi intervención tiene un efecto concreto respecto del otro, tiene un efecto que lo ayuda y lo potencia o lo tira para abajo. Que lo incluye y lo acerca a un trabajo conjunto, o que lo discrimina y lo aísla. Si lo pensamos asociado al vih-sida, ahí tenemos una relación tan fuerte entre el tema de las drogas y el tema del vih-sida, una relación que a mi modo de ver es mucho más fuerte aún que el hecho de que algunas formas de uso de drogas como el uso inyectable con uso compartido de material de inyección, de las jeringas, sea una vía de trasmisión del vih. Sin lugar a dudas ahí tenemos una situación en que se asocia la problemática de vih-sida y la de uso de drogas. Pero a mi modo de ver la mayor asociación se da que como sociedad respondemos de maneras similares, hemos respondido y seguimos respondiendo de manera muy similar al tema del vih y al tema de las drogas. Fundamentalmente respondemos desde la discriminación, desde la segregación y el aislamiento , desde señalar con el dedo y buscar culpables. Y esto tiene efectos concretos en la gente. Una mirada preventiva que esté basada ahí de preventivo tiene muy poco. Sin embargo mucha de la prevención que hacemos está basada en estas miradas, en estos discursos, está basada en una mirada, en un discurso que culpabiliza al otro, que termina diciendo, aunque no lo diga con todas las palabras, pero que en el fondo está diciendo: y… vos te lo buscaste. Entonces ahora no te quejes… etc., etc., etc. Una intervención preventiva basada en esa mirada que tiene que ver con cierta construcción del tema va a tener efectos muy particulares. Y esto podemos reconocerlo en nuestra práctica cotidiana, porque todos tenemos ideas formadas, pero insisto no lo pensemos sólo desde el plano racional de las ideas porque estos temas además de movilizar pensamientos fundamentalmente lo que movilizan son sensaciones, vivencias, lo que nos pasa en las tripas con este tema.. Que a veces es muy diferente a lo que yo creo, yo sé, he leído o me han dicho que es políticamente correcto decir tal cosa. Ahora, lo que me produce por otro lado este tema puede estar bastante distante, y esto es un problema para intervenir. Entonces la importancia de poder tratar de ir reconociendo realmente qué sensaciones me produce y tratar de ir achicando esta distancia entre el discurso que empiezo a aprender como más adecuado, más apropiado, y la sensación que tengo ligado con esto. A todas estas sensaciones, ideas, que yo las siento como muy mías, pero que en realidad mayoritariamente son compartidas en un determinado momento, y por eso decimos se construyen socialmente, las llamamos percepción social. Y esta percepción social, esta manera de percibir un tema como el de las drogas, que es una manera bastante homogénea en un determinado momento, en una determinada sociedad, se relaciona bastante estrechamente con lo que llamamos los mecanismos de control social. Que no son ni más ni menos que las maneras en que una sociedad intenta responder frente a algo que visualiza como un problema. Si yo percibo que hay un problema, trato de hacer algo, puede ser que me vende los ojos y haga como que no existe, que trate de eludirlo, que trate de irme para otro lado, que trate de enfrentarlo, que trate de destruirlo, que trate de remediarlo. Puedo establecer distintos tipos de respuestas. Esas distintas respuestas sociales que se van generando cuando la sociedad dice: esto es algo que nos preocupa, esto es algo que nos afecta, que nos trae dificultades, que nos inquieta; a este tipo de respuesta lo llamamos mecanismos de control. Y hay de muy distinto tipo. Las leyes son una respuesta frente a determinadas situaciones . Las propuestas de prevención son una respuesta, son un tipo de mecanismo de control, las propuestas asistenciales, distintos tipos de mecanismos que se ponen en marcha. Lo interesante de señalar es que entre como una sociedad mira un tema y como responde a ese tema hay una estrecha relación. Históricamente han ido cambiando las maneras predominantes de mirar ciertas situaciones y han ido cambiando el tipo de respuestas y el tipo de sectores de la sociedad encargados de dar respuesta. Si uno piensa en la edad media, lo que no encajaba, lo que no era aceptado socialmente, lo que se iba de los patrones considerados lo normal, lo que debía ser, lo que estaba bien, en una sociedad como la medieval esas situaciones en general predominantemente eran vistas como pecados, eran comprendidas como pecados porque el pensamiento predominante en el medioevo eran un pensamiento atravesado por lo religioso, la noción de pecado era una noción habitual. Si una sociedad cree que determinada situación que se produce es un pecado, obviamente la respuesta, el sector social, la institución social que debe intervenir y dar la respuesta es la iglesia. Esa noción que fue muy fuerte durante la edad media, con la modernidad se va transformando por los procesos de secularización, comienza a predominar otro tipo de pensamiento, esta noción de pecado comienza a perder fuerza y aquello que en otro momento histórico empieza a ser visto como lo que no está bien lo que no es normal, ya no es tanto visto como pecado sino que empieza a aparecer la noción de delito, algo más ligado a la transgresión, a la transgresión de un orden social dado. Frente a una situación que es vista por la sociedad como delito, la iglesia ya tiene poco que hacer, es otro sector social, es otra institución social la que entra en juego, toda la institución del derecho, la estructura judicial, policial, etc..Y vamos viendo especialmente a partir del siglo veinte determinados procesos en los cuales muchas de estas situaciones que se consideraron en algún momento como pecado, que luego pasaron a considerarse como delitos, empiezan de alguna manera, no totalmente, empieza a perder algo de esta característica y empiezan a ser mirados como enfermedad… No es que cambia la situación, no es que las personas de repente pasan a hacer algo totalmente distinto, sino que la mirada respecto de esa situación empieza a cambiar. Y empieza a aparecer una mayor predominancia de una mirada que entiende, que decodifica, que interpreta esas situaciones “anormales” o diferentes, distintas a las situaciones en que está involucrada la mayoría de las personas en una sociedad, empiezan a ser vistas o explicadas como situaciones vinculadas a la enfermedad. Y si una situación es una enfermedad es la estructura de salud, la estructura médica, la que responde. Este pasaje también se ha visto y se ve con el tema drogas. Y se ve de manera muy contradictoria todavía, de manera tan contradictoria que nuestra sociedad no termina de decidir si cuando se habla de personas que usan drogas se está hablando de un delito o de una enfermedad. Y la verdad que las respuestas que socialmente tenemos armadas, lo que nos dicen en definitiva que parecería que estamos mirando estas situaciones como una mezcla rara de las dos cosas. ¿Por qué digo esto? Si como sociedad construimos una respuesta jurídica donde tenemos una ley que dice que es un delito tener drogas para usarlas, y que si yo cometo delito obviamente voy preso, pero tengo esa misma ley que dice que si esa persona que comete ese delito y por lo tanto debe ir preso, si el juez considera que está enfermo no lo manda preso sino a un tratamiento, la misma ley genera muchos interrogantes: ¿estamos ante un delito? ¿ante una enfermedad? o será alguna otra cosa que todavía no podemos llegar a mirar y que todavía no podemos por tanto construir algún otro tipo de respuesta. Y un poco desde aquí en esto de tratar de construir algunas otras respuestas, es donde se encuadra la perspectiva de reducción de riesgos, la perspectiva de reducción de riesgos en cuanto al trabajo preventivo.
Antes de avanzar en esto, me gustaría remarcar algunas cuestiones. Esta transparencia habla de los estereotipos más comunes. ¿A qué hace referencia? Esta mirada que hemos ido construyendo, a lo largo de los últimos cien años hemos ido armando una cierta manera de mirar, de pensar, de entender el tema de las drogas que es una manera que está fuertemente atravesada por una serie de estereotipos. Por estereotipo nos estamos refiriendo a ciertas ideas o preconceptos muy arraigados, que si uno los mira con atención no resisten el análisis, pero en general no los miramos con atención, los damos por sentado, son así, generalizamos situaciones que a veces son particulares. Y un primer estereotipo fuerte, fuertísimo que está presente, que anima esta percepción social sobre el problema de las droga es el propio concepto de droga. Como decía antes, en realidad la droga no existe, existen drogas, plantas alucinógenas, depresores, de origen natural, de origen sintético, una amplia variedad de sustancias a las cuales llamamos drogas. Sin embargo, el concepto que entendemos por droga es un concepto fuertemente estereotipado. Los invito a hacer este ejercicio y les aseguro que me adelanto a darle los resultados porque lo he hecho en muchos lugares, con docentes, con padres, con jóvenes, con grupos muy distintos, y es tan fuerte la construcción social que es muy raro encontrar otro tipo de respuesta. Pidan a alguien, a cualquiera, a varias personas que les nombren tres drogas. Pongo las manos en el fuego que si uds arman la estadística, si les preguntan a varias personas, que las respuestas más frecuentes que uds van a tener son: cocaína o marihuana, que probablemente mucha gente les responda heroína, una sustancia que en nuestro país prácticamente no existe. Y por ahí, a las cansadas, alguien a lo mejor les diga alcohol, o les diga tabaco. Por ahí alguien les diga tranquilizantes o les nombre alguno, por ejemplo, lexotanil. Y esto no tiene que ver con la situación del uso de drogas en nuestro país, no, esto tiene que ver con la percepción social. ¿Por qué? Porque para la concepción social dominante las drogas es un concepto que está asociado solamente o exclusivamente a una idea de lo que está prohibido, de lo que es ilegal, y de lo que siempre y en cualquier circunstancia es dañino. Para la gente, para nosotros, drogas son ésas, son las que están prohibidas, las que siempre, las tome como las tome, las tome quien las tome siempre van a hacer mal, no tienen ningún efecto benéfico y las otras sustancias son todo lo contrario. Y en este estereotipo del concepto de droga lo que queda oculto, lo que olvidamos, es aquello que los griegos tenían clarísimo. Uds. vieron que nosotros venimos con la herencia griega, pero de esto nos olvidamos totalmente con el correr de los años. Los griegos tenían y tienen una palabra para designar drogas, una palabra que es pharmakon. Pharmakon quiere decir remedio y veneno, las dos cosas simultáneamente, pharmakon designa algo que puede matar o curar depende de la dosis, depende de cómo se use, depende de en qué situación se use. Pharmakon es una idea que nos habla de algo que puede tener tanto un efecto benéfico como dañino, y donde el énfasis puesto en un sentido o el otro no está en el objeto sino que está puesto en la persona que utiliza ese objeto. Soy yo quien decido si esa sustancia es un veneno o un remedio, no es la sustancia. Ahora para la percepción social es la sustancia y algunas son sólo veneno, algunas son sólo remedio, y siempre es así. Esto nos lleva al segundo estereotipo que remite al fetichismo de la sustancia. Esta idea tan fuerte, tan metida, tan presente en el discurso preventivo de que la sustancia, las drogas son algo poderoso que puede generar cosas, son una especie de ser vivo, la droga te atrapa, la droga te mata, la droga es un camino de ida, la droga es una especie de animal con patitas que te atrapa, yo siempre que escucho ese slogan me imagino una especie de bicho con patitas que va corriendo a la gente y le salta encima. Y no, las drogas son objetos inertes, somos las personas quienes nos aproximamos, quienes nos relacionamos de una u otra manera con las sustancias. Sin embargo, este estereotipo, el fetichismo de la sustancia nos hace creer que es la sustancia y si yo la saco del medio el problema no existe, si no hay drogas no hay problema de drogas. Permítanme poner en duda esto. Yo pongo en duda de que realmente podamos lograr como sociedad esta ilusión vana de un mundo libre de drogas, especialmente si no nos manejamos con un concepto restringido de droga, sino con un concepto científico de droga. Un mundo libre de drogas… y la verdad que un mundo sin antibióticos a mí me da un poco de miedo porque si tengo una infección necesito un antibiótico y eso es una droga. ¿Entonces libre de qué drogas? Empecemos a aclarar las cosas. Pero si esto fuera así, yo me permito dudar de que nuestros problemas sociales se resolverían, quizás arrancarían por otro lado.
Hay otro estereotipo que me parece muy importante, que es la imagen del usuario de drogas, que se relaciona con esto. Qué quiere decir la imagen del usuario de drogas como un estereotipo presente en la percepción social. Para la mayoría de nosotros en esta construcción que hemos ido haciendo del tema de las drogas, quien consume drogas, las que creemos que son drogas o sea las prohibidas, necesariamente es alguien a quien consideramos un drogadicto, alguien que está en una situación de total involucramiento y de imposibilidad de control, de gestionar ese uso, no podemos reconocer que distintas personas pueden relacionarse de distintas maneras con distintas sustancias. No podemos personalizar, particularizar, por eso hablamos con estereotipos porque generalizamos lo que a algunas personas les ocurre que no tienen capacidad de tener un uso más o menos controlado de determinados sustancias, nos parece que lo que les ocurre a algunas personas necesariamente les ocurre a todas. Con las drogas, que como las tenemos tan incorporadas en nuestra cultura, como las utilizamos la gran mayoría de nosotros nos olvidamos que son drogas como el alcohol, nuestra experiencia de todos los días nos señala que esto no es así. Nuestra experiencia de todos los días nos señala que un gran número de nosotros a la noche tomamos una copita de vino con la cena y eso no nos va a convertir en alcohólicos de ninguna manera. Y sí hemos visto que algunas personas tienen una relación muy problemática con el alcohol, que no pueden manejarla, pero que eso no ha sido provocado por el alcohol, eso refiere a otro tipo de situaciones. Entonces ¿cuál es el sentido?, ¿por qué me interesa marcar los estereotipos? Porque éstas son las cuestiones que están presentes, que forman parte y que me parece deberíamos revisar a la hora de pensar marcos teóricos desde los cuales encarar las acciones preventivas, porque son estas cosas las que tenemos que preguntarnos a la hora de encarar una acción preventiva, preguntarnos desde qué idea de droga estoy haciendo prevención, en qué drogas estoy pensando, en qué droga estoy pensando en serio, porque a esta altura del partido la verdad en educación es muy raro, no creo encontrar un docente que diga: no, el alcohol también es una droga, sin duda. Ahora cuando yo digo en serio es: no nos produce de ninguna manera lo mismo que nos digan tal chico de tal curso el sábado en tal lugar se emborrachó a que nos cuenten el sábado fue a bailar y fumó marihuana. No nos produce lo mismo, no nos produce lo mismo como maestros ni como papás. Entonces si no nos produce lo mismo, no digamos: sí, yo tengo claro que el alcohol es una droga como las otras. No, seguimos estando fuertemente atravesados por esta percepción social.
Quiero leerles … pero antes me gustaría escuchar alguna pregunta, algún comentario…
Preg.: en conclusión decimos que no es loco el que quiere sino el que puede. Tomamos droga, bebemos alcohol, y no nos convertimos en alcohólicos o en drogadictos sino que hay una predisposición física a …
Touzé: Yo diría que hay una situación muy compleja que interviene en la cual cierta predisposición física o biológica puede llegar a tener algún papel, está bastante discutido esto, hay situaciones que tienen que ver con la propia historia personal de una persona, con lo que a cada uno de nosotros nos pasó y con el registro que cada uno de nosotros tiene de lo que pasó. Porque a veces uno dice pero como, este chico esta persona este hombre esta mujer tiene una historia terrible, le pasó de todo, tuvo no sé cuántas pérdidas sin embargo…. Y este otro que tuvo una vida fácil, sencilla… Uno lo mira de afuera, uno compara lo que le pasa a las personas, las historias, otra cosa es como uno decodifica, como uno resignifica lo que le pasó, como ciertos momentos de la vida de uno para uno han sido terribles y por ahí lo charla con alguien que lo conoce mucho, con un familiar, por ahí dice dejate de embromar por esa pavada, y bueno uno lo tiene marcado como algo terrible. O a la inversa. Me gustó esto de: no es loco el que quiere sino el que puede. Me parece que en este poder hay un entramado muy complejo de la historia personal, de la situación familiar, del momento histórico, el lugar, el contexto en que uno crece, las características de las instituciones por las que uno atraviesa. Ahí hay una cantidad de situaciones que hacen…No simplifiquemos, no creamos que: ah! porque se separaron los papás, ah! porque es hijo adoptado, ah! porque se está juntando con ese grupo que son todos unos vagos, ah! porque empezó con la droga. Miremos desde la complejidad estos temas para tratar de empezar a arrimarnos a una intervención un poco más efectiva.
Les quiero leer una carta de una mamá a su hijo adolescente. Les cuento quién es la mamá que escribe esto, es una profesional de EEUU, es una persona que trabaja hace muchos años en el tema drogas, es una experta en el tema drogas y es una persona que viene planteando hace mucho tiempo la necesidad de revisar esta mirada que tenemos frente a este tema y de abordarlo de otra forma. Me pareció interesante porque no es la carta de la profesional experta, sino la carta de la mamá a su hijo. Muchos de nosotros tenemos hijos o alumnos adolescentes y esto puede ser una manera de mirar el tema de las drogas.
Querido Johnny:
Este otoño vas a entrar al secundario y como la mayoría de los adolescentes vas a enfrentarte a las drogas. Como casi todos los padres, yo preferiría que no uses drogas. Sin embargo, a pesar de mis deseos, es muy probable que experimentes con ellas.
No voy a usar tácticas que te den miedo para detenerte. Sin embargo, ya que pasé los últimos 25 años de mi vida investigando sobre el uso de drogas, el abuso y las políticas, te voy a contar un poco de lo que aprendí; espero que esto te ayude a tomar decisiones sensatas. Lo único que me preocupa es tu salud y tu seguridad.
Cuando las personas hablan de drogas por lo general se refieren a las sustancias ilegales, tales como la marihuana, cocaína, anfetaminas, drogas psicodélicas (LSD, éxtasis) y heroína.
Esas no son las únicas drogas. El alcohol, los cigarrillos, como otras tantas sustancias (como los pegamentos) pueden causar intoxicación u otra clase de efectos. De hecho, que una droga sea ilegal o no, no quiere decir que una sea mejor o peor que la otra. Todas ellas cambian temporalmente la manera en que percibes las cosas y la manera en que piensas.
Algunos te dirán que las drogas los hacen sentir bien y que por eso las usan. Pero las drogas no siempre son diversión. La cocaína y las anfetaminas aceleran tu ritmo cardíaco, el LSD te puede hacer perder el sentido de la orientación, la intoxicación con alcohol te imposibilita conducir, el fumar cigarrillos te puede llevar al cáncer de pulmón, y a veces algunas personas mueren de repente por consumir heroína. La marihuana no produce dependencia física o sobredosis, pero altera tu manera de pensar, de comportarte y de reaccionar.
Traté de darte una pequeña descripción de las drogas con las que te puedes encontrar. No trato de que les tengas miedo tergiversándote la información, porque quiero que tengas confianza en lo que te digo. Sin embargo no quisiera mentirte sobre los efectos, hay muchas razones para que gente de tu edad no use drogas ni alcohol.
En primera instancia, usar marihuana o cualquier otra droga a veces interfiere con tu vida cotidiana. Puede dificultar retener información; entonces si la usas, especialmente durante el día, puede afectar tu capacidad para aprender.
En segundo lugar, si piensas que quieres probar marihuana, por favor, espera hasta ser más grande. Los adultos con problemas de drogas empezaron a usarlas a muy temprana edad.
Finalmente, tu padre y yo no queremos que te metas en problemas. El uso de alcohol y drogas es ilegal y las consecuencias de ser descubierto son enormes. Aquí en los Estados Unidos, el número de arrestos por posesión de marihuana es más del doble que hace seis años. Los adultos son serios en relación con la “tolerancia cero”. Si te atrapan, puedes ser arrestado, expulsado de la escuela, echado de los clubes deportivos o perder tu licencia de conducir.
A pesar de mi consejo de abstenerte, puede que tú un día elijas experimentar. Te digo de nuevo que no es una buena idea, pero si lo haces, te recomiendo que aprendas lo más que puedas y uses el sentido común. Hay muchos libros excelentes y referencias, incluida Internet, que dan información creíble acerca de las drogas. Por supuesto, siempre puedes hablar conmigo. Si no sé las respuestas a tus preguntas, trataré de ayudarte a encontrarlas.
Si te ofrecen drogas, sé precavido. Mira cómo las personas se comportan, pero entiende que cada persona responde de diferente manera, incluso con la misma sustancia. Si decides experimentar, asegúrate de contar con gente en la que puedas confiar en caso de necesitarla. Planifica como te vas a trasladar y bajo ninguna circunstancia manejes o vayas en un auto con alguien que haya usado alcohol u otras drogas. Llámanos a nosotros o a un amigo cercano en cualquier momento, de día o de noche, y te pasaremos a buscar sin hacerte preguntas y sin consecuencias.
Y John, por favor, usa con moderación. Es imposible saber qué contiene una droga ilegal, ya que no están reguladas. La mayoría de las fatalidades o sobredosis ocurren porque la gente no sabe la potencia de las drogas que consumen o cómo combinarlas con otras drogas. Por favor, no participes en concursos para ver quién toma más, que mató a tantos jóvenes. Si bien la marihuana por sí misma no es fatal, puede desorientarte y muchas veces ponerte paranoico. Y por supuesto, fumar puede dañar tus pulmones aunque ahora no te des cuenta.
Johnny, como tu padre y yo te dijimos siempre acerca de un montón de actividades (incluido el sexo), piensa en las consecuencias de tus acciones antes de actuar.
Con las drogas no es diferente, cuídate.
S.Se.R en el Sur
Municipalidad E.Echeverría- Secretaría de Salud – COPSEE
Inspección de Enseñanza Interrama del Distrito de E.Echeverría
Con el apoyo de ONUSIDA y de la Oficina para la Droga de N.aciones Unidas. Prevención del Abuso de Drogas y del VIH/SIDA en los Países del Cono Sur Argentina / Proyecto AD/ARG/02/G17