Gabriela Gatica: El abordaje del vih-sida en la hora de lengua
La exposición se refiere, en primer lugar, al modo en que se enmarca el tratamiento del VIH-SIDA en el Proyecto Áulico de Lengua, así como los contenidos disciplinares específicos que se trabajan en él. En segundo lugar, el relato de un testimonio; para luego, concluir con una reflexión sobre las prácticas docentes en contextos sociales desfavorables, el sujeto adolescente y el mito de Ícaro, la transmisión, la autoría de pensamiento, la creatividad y la pedagogía de la presencia.
Prof. Gatica: Buenos días a todos. Es un honor, como dijo Silvia, compartir humildemente con ustedes, mis colegas, un proyecto que hace varios años que realizo en las dos escuelas en las cuales trabajo, la Escuela Media N°5 de 9 de Abril y la ESB 20. Es un proyecto que, yo soy profesora de lengua, y es un proyecto que está integrado, el proyecto de vih/sida, a mi proyecto áulico y al proyecto departamental de la escuela. Yo lo los consideré a este proyecto, o lo nombré, “una experiencia compartida”. Como el concurso coincide con el tercer trimestre del año y, además, en polimodal tenemos evaluaciones integradoras, para mi es un proyecto de integración, porque lo trabajo en equipo con mis compañeros de departamento y de potros departamentos. Esto permite, yo, no soy profesora de bilogía, el tratamiento de vih/sida lo puedo hablar con mis alumnos, he hecho capacitaciones con las chicas, pero de todos modos, me interesa apelar, incluir, y que me acompañen los profesores de biología. Entonces hacemos un trabajo de integración, pero también de interrelación con los profes de biología. Aprovecho como recursos todo el material que me ofrece COPSEE. Durante años he acopiado en un montón de carpetas los stickers, historietas, todo ese material. Y cuando llega el momento de empezar a trabajar, que es aproximadamente un mes antes de la entrega de los trabajos, o sea que en Polimodal le dedico 4 semanas, cuando empieza el momento de trabajar, les ofrezco, les llevo a la escuela, todo ese material que he juntado y lo compartimos, lo leemos, lo experimentamos, lo revisamos. Porque además también hay trabajos de sus propios compañeros de otros años. Entonces es un lugar conocido para ellos. Si bien durante todo el año en diversos textos tratamos con los chicos tópicos tales como adolescencia, discriminación, tolerancia, derechos del niño y del adolescente, bueno, un mes antes empiezo con el trabajo. Yo tengo la gran suerte de poder trabajar con la lengua. Entonces todos los temas son posibles. Todas las inquietudes, todo aquello que hace al adolescente, que hace a la vida, pasan por el espacio de lengua. Lo considero un trabajo de integración y como tal lleva una nota para el tercer trimestre. El criterio de evaluación que tengo para con esto, no tiene que ver tanto con el producto, con lo bonito que dibujan o con lo bien que escriben solamente, sino también con el proceso. El compromiso, la solidaridad con el otro, el poder trabajar en grupo, el poder ayudar al compañero que le cueste escribir y andamiarlo con la escritura, con la normativa, solidaridad para trabajar con los pares, y, en lo posible, cuando se puede, uso internet. Muchas veces los chicos una vez que han hecho múltiples borradores me mandan su trabajo terminado por mail, yo se los termino de corregir si es necesario, se los imprimo; y de ese modo tratamos de integrar la cultura digital al aula. Bien, los contenidos disciplinares que selecciono son variados vamos a hablar de práctica de lectura para estar a tono con los nuevos enfoques curriculares. En cuanto a prácticas de lectura, trabajamos los paratextos y hacemos una lectura con diferentes usos e intenciones, qué es leer para explorar, para conocer, para conmovernos. Hay canciones, novelas, los chicos traen como bagaje la referencia a “Los ojos del perro siberiano”, que en algún momento de su recorrido lo han leído, y eso les sirve, en algún punto como un disparador. Canciones de rock, el material mismo del COPSEE, los stickers, las historietas, los afiches. Leemos diferentes géneros discursivos de este modo. Leemos compartiendo un espacio diferente. Y tratar de leer con espíritu crítico. En todo momento, la palabra se torna protagonista en el aula, dejamos que fluya libremente, que se superen los tapujos, los temores, para animarse a hablar. Luego tratamos de plasmar todo esto en las prácticas de escritura. Realizamos un plan de escritura en función de las intenciones que queremos trasmitir. Un poco lo que dijo Silvia de las funciones del lenguaje. Seleccionamos estrategias discursivas, cómo lo vamos a decir, de qué modo, cómo, con qué palabras, con qué niveles de lengua. Elegimos el género discursivo. La propuesta misma desde el afiche que nos convoca al concurso oferta un montón de géneros discursivos. Entonces, bueno, en base lo que se ha leído, lo que se ha trabajado, cuál género discursivo es más afín a cada uno. Borradores y reescrituras; muchos, muchos. Y muchas veces yo también me digo: -“¿Qué hago acá?”, porque es un trabajo tan arduo el de la reescritura. Contenidos de gramática y normativa, lógicamente; no podemos presentar trabajos que tengan errores ortográficos. Las tipografías, que también es algo que parece nimio, pero les cuesta a mis alumnos; seleccionar diferentes tipos de letras, diferentes recursos plásticos para embellecer su texto. Bien, la riqueza de este trabajo, que es un momento del año que yo amo profundamente y que lo espero con ansias, tiene que ver porque no solo trabajo contenidos disciplinares de la lengua, sino que trabajamos otros contenidos que son tan importantes o más que los disciplinares, que son los contenidos que hacen a la vida. Entonces, trabajo con esos contenidos que tienen que ver con las enfermedades de transmisión sexual, consultas a los profesores de biología. También y trabajamos con tópicos, con temas que tienen que ver con la ciudadanía y la ética, la tolerancia, la no discriminación, los derechos humanos, el compromiso, la participación en muestras, etc. Todo aquello que tiene que ver con la adolescencia, la cultura adolescente, los comportamientos, sus rituales, en pos de establecer vínculos y más aún en la construcción de un proyecto de vida. Por eso les digo que es un trabajo riquísimo de donde se lo mire. Aborda desde diferentes aspectos. Poder llevar a la praxis este trabajo me ha llevado a mí a preguntarme, a revisar, a revalorizar, a resignificar, a modificar muchas de mis prácticas docentes. Y también las lecturas han contribuido a esto. Entonces. A modo de tips, a modo de sugerencias, me he parado en diferentes marcos teóricos, como la construcción subjetiva de la realidad, de Berger y Luckman, no olvidando que nosotros como educadores somos partícipes de la construcción subjetiva de la realidad de nuestros alumnos. Eso, subjetividades en el aula, no caras o cosas. Modos de hacer, las prácticas, dice Pierre Bourdieu, se constituyen como modos de hacer. Y a mí, en mi trabajo a lo largo del año, y en particular con el proyecto de vih, me ha llevado a tener que pensar otros modos de hacer con mi propia praxis. No olvidar que el aprendizaje es social y cooperativo, o que necesito de otro para poder crear, para poder compartir. Algo fundamental para mí, Vigotsky, uno de los principales teóricos del aprendizaje, pone énfasis en que la palabra es una herramienta y un puente también, que nos permite llegar y conocer al otro. Así como Silvia descubrió un nuevo Pereyra, a través de la palabra, a mi me permite establecer mejores y mayores vínculos con mis alumnos. Poner especial énfasis en la transmisión, en dejar una huella, habilitar al otro. No podemos trabajar ningún tema, y estos en particular – que son tan inherentes a la vida humana- sin permitirle al otro, sin habilitarlo al otro, a que sea, a que hable, a que se exprese. Aunque mi me exija un esfuerzo generacional, debo permitirle al otro a que sea autor de su propio pensamiento. Y por último, la pedagogía de la presencia. No olvidarnos que los docentes tenemos que estar presentes. No presentes únicamente con nuestro estar en el aula, sino presentes desde la apertura, desde la reciprocidad, desde el compromiso. Y para terminar, una anécdota que se ha convertido en mi faro y en mi guía en este trabajo, que tiene que ver con un pequeñísimo relato, que se llama “Los ojos de Ariel”. Ariel es un alumno mío, de la escuela Polimodal, el año pasado estaba en 2° año, muy tímido, muy contenido, poco integrado a sus compañeros, y participó en el concurso. Y ganó. Ganó con el sticker que está a la derecha. La fascinación que vi en sus ojos, la perplejidad, la admiración con su logro, me hizo entender que éste era el camino a seguir. Y como para mí fue muy fuerte la experiencia de mirar y mirarme en los ojos de Ariel, cuando pienso en nuevos proyectos, me acuerdo de los ojos de Ariel. Muchas gracias.