Funciones del lenguaje

Funciones del lenguaje

Silvia Gogna, profesora de castellano, literatura y latín

ESB 41 y EEM 214, Monte Grande

Síntesis: Todas las conductas verbales, es decir, todos los actos de comunicación que se hacen por medio de la palabra, tienen un propósito o una finalidad. Pero la transposición didáctica resulta dificultosa: en el aula, cuesta incorporar la perspectiva de las funciones en la elaboración de los textos. Sin embargo, cuando los alumnos intervienen en el concurso artístico-literario convocado por Copsee, realizando las tipologías propuestas, se logra un estímulo que facilita la apropiación de este contenido y una enriquecedora la reflexión sobre el tema.

Prof. Silvia Goña: Bueno, buenos días a todos. Es un honor para mí tomar la palabra, frente a tantos colegas, absolutamente capacitados, que podrían estar acá en mi lugar. Y lo voy a hacer desde el entusiasmo que me provoca todos los años participar en la propuesta de COPSEE. Lo que voy a contar, es decir, mi experiencia del año pasado, en la Escuela de Educación Media 214 con chicos de 1° año. Cuando llegó la invitación de participación al concurso anual de COPSEE,  observé, como vengo observando todos estos años, que proponía una extensa gama de posibilidades de textos y formatos diversos. A mi me llamó la atención porque, bueno, yo soy de Lengua y Literatura y en realidad, la posibilidad de trabajar algo más que poesía, dado que los chicos todos los años participan en concursos que son los tradicionales concursos literarios. Entonces redactan poesías y también cuentos, obviamente. En aquel momento del año en que llegó la invitación,  el tema planificado para lengua era funciones del lenguaje. Este término alude  las finalidades de uso de la lengua, porque todas las conductas verbales, es decir todos los actos de comunicación que se hacen por medio de la palabra, siempre tienen un propósito o una finalidad. Por ejemplo, la lengua sirve para expresar  nuestro mundo personal e íntimo. Ésta se denomina función emotiva y está centrada justamente en el emisor y en sus sentimientos. Por otra parte, para llamar la atención, la función se llama apelativa, nosotros utilizamos otro tipo de mensaje. En este caso, la función está centrada en el receptor, porque el emisor le manda un mensaje que al otro lo mueve. Por ejemplo, en una publicidad. Y para transmitir el conocimiento, también lo elaboramos al mensaje de otra manera. Aparece, por ejemplo, en los manuales de ciencias. Pero en el aula, la transposición didáctica de las funciones del lenguaje, tiene sus dificultades. Es decir, a los chicos les cuesta incorporar la perspectiva de las funciones en la elaboración de los textos, que les permitiría ponerse en el lugar “de” y además, escribirle al otro de una manera particular, según la función. Bueno, les comenté a los chicos la invitación y al notar que ellos se entusiasmaron, porque en realidad la palabra “concurso” los entusiasma muchísimo, por ahí asociado a los concursos televisivos, enseguida me preguntaron cuánto iban a ganar y yo les dije  –“yo no soy Susana Giménez. Yo no soy Tinelli, chicos. La ganancia va a venir por otro lado. Ya van a ver”. Bueno, pensé que podíamos trabajar entonces el tema de las funciones del lenguaje con esa variedad de tipologías textuales que proponía el discurso. Para esto, obviamente, elaboré un proyecto, cuyos objetivos, en primera instancia a nivel institucional, era el propiciar un enlace con la comunidad. Es decir, que el trabajo de los chicos saldría de la escuela para representarnos y se proyectaría en la comunidad. Bueno, pensando un poquito el tema, el título del proyecto sería, fue, “Con la lengua, también podemos hacerlo”. Producto a obtener: la elaboración de una campaña de prevención. Por supuesto que recurrí al asesoramiento  técnico de la profesora de Naturales del curso en lo que se refería a la problemática específica, que, por supuesto, yo desconocía y que los chicos seguramente conocían más que yo.  En las primeras acciones, los chicos decidieron que la campaña constaría de folletos y afiches. Consiguieron los materiales, es decir, una cartulina para los afiches y una hoja oficio para el folleto.  Mientras trabajaban, un tercer grupo; es decir, ya habíamos empezado las acciones la clase en la que prepararíamos los trabajos, un tercer grupo estaba a un costado, interrumpiendo la clase, mandándose mensajitos por el celular, cuando yo me fijo nuevamente en la propuesta de COPSEE y veo fotografía digital. Les pregunto –“¿Chicos, ustedes sacan fotos con eso?” – “Si, si, profesora. Mire, mire, mire”. – “Ah bueno, muy bien”. Tanto fue que entonces los integré asumiendo una responsabilidad: iban a trabajar fotografía digital. Les entusiasmó, inmediatamente. Se compusieron los equipos, hubo ya un fotógrafo. Hubo actores que representarían una escena, y ya un director que llevaría la voz cantante y asumiría finalmente las últimas decisiones sobre las tomas. Listos todos estos roles, inmediatamente se fueron a una de las salas del colegio a sacar las primeras fotografías. Una vez reveladas las fotos, obviamente se colocó en una cartulina y en el dorso iban a escribir una frase a modo de mensaje. Lo que se llama un “anclaje verbal”, es decir, una guía para aquel que las va a mirar, una guía cómo las tiene que mirar. Es decir, cuál sería la mirada. La experiencia fue muy enriquecedora. Pudimos trabajar estos textos desde las funciones del lenguaje y yo justamente aproveché la oportunidad para observar cómo a los chicos este proyecto les trajo un aire nuevo y cortó un poquito la monotonía del año de las clases de todos los días. El tiempo de realización obviamente fueron 5 módulos y especialmente en el tema del folleto, que lo habían elaborado de una manera muy sencilla, yo les dije, con mucho entusiasmo, que la tapita del folleto, es decir, la primera cara del folleto, la carilla, debía contener alguna ilustración que fuera muy atrayente y que la acompañaran, obviamente, con un mensaje elocuente. Y que la ilustración representara algo de esta prevención, algún objeto, un elemento. Así fue como viví una anécdota muy especial con respecto a los  proyectos de prevención. Permítanme referirles esta anécdota a nivel personal. El día de la entrega del trabajo llegó. Yo concurrí con varios sobres y les solicité a los chicos que terminarán allí el trabajo, los últimos toques, y me fueran entregando el trabajo con los datos de identidad en la parte posterior. Todo esto era también para ellos un aprendizaje. Por supuesto que dónde decía dirección solo ponían la calle y el número, y se olvidaban si vivían en Monte Grande, en El Jagüel, etc. Así que todo era aprendizaje. Finalmente, transcurrida la hora, terminaron, yo iba tomando los trabajos; de repente noté que en el fondo de la clase un alumno permanecía retrasado. Entonces, haciendo un poquito de tiempo, fui caminando hacia él despacito. Era el alumno Pereyra. Me acerqué a su banco. Permanecía con la cabeza gacha, muy ocupado en su folleto, que por cierto, no terminaba aún. Estaba pintando algo. Me acerqué un poquito más hasta él para ver si le faltaba mucho, cuando descubrí que estaba pintando, en la carilla del folleto, un enorme miembro masculino erecto en rojo brillante. Me quedé helada. Contuve la respiración;  y pensé que Pereyra aprovechaba el folleto para hacer una broma frente a todo el curso.  Seguramente, levantaría el papel y lo haría flamear por todo el salón frente las risotadas de todos sus compañeros y la clase se convertiría en un desborde. “Pereyra es un demonio”- pensé. “Y a mí me sacan de la escuela”. Por un instante Pereyra permaneció pintando ese órgano y levantó el rostro. Ahí fue cuando mis ojos, aterrados, se encontraron con los cristalinos e inocentes ojos de Pereyra, mientras decía  –“Profe, ya termino y lo entrego. Me falta un poquito.” Volví a mirar el enorme órgano rojo brillante dibujado en la carátula del folleto y comprendí: Pereyra no estaba haciendo una broma; en realidad estaba cumpliendo con mi consigna. Con la función apelativa del lenguaje. Dibujar algo que estuviera afectado, comprometido con la campaña de prevención. Y había dibujado lo que tenía más a mano, lo que llamaría la atención de todo el mundo. Yo volví a mirar su rostro y descubrí que era un ángel. Que entre el alumno Pereyra y yo había un abismo generacional. Yo a su edad había vivido en una época donde la sexualidad era vista como un tabú, como algo obsceno. Y de eso no se habla. En cambio Pereyra era un chico del Siglo XXI y pertenecía a una generación que aceptaba su sexualidad sin tapujos y con total naturalidad. Si, el chico era un ángel. Entonces le respondí: – “Si Pereyra, tiene tiempo.  Siga pintando el pene… es decir, la tapa del folleto Pereyra, y me lo entrega.” Es así como comprendí, chicos –chicos, mis compañeros- que en las aulas uno siempre enseña, pero hay clases donde nosotros los docentes aprendemos lecciones de vida.

Bueno, nada más.

Aplausos.

Lic. Lambrechts: Vamos a aprovechar un ratito por si quieren hacer preguntas y comentarios a Silvia. No te vayas, Silvia. Mientras vemos si se puede arreglar el desperfecto técnico.

Dra. Milesi: Bueno, preguntas, aclaraciones, dichos, mitos. Lo que se les ocurra en relación a esto que creo que lo que Silvia ha contado, además con una calidad y una calidez extraordinaria, me  parece que, bueno, merece algún comentario. Yo, mientras la escuchaba pensaba en esto del concurso. Que corte que se hace en el concurso. Porque si uno se enterara de estas cosas ¿no Silvia? Uno diría… a ver, yo estaba tratando de acordarme dónde estaba el folleto con ese pene rojo brillante y erecto. A ver. Pasó por mis manos seguramente cuando los fuimos  seleccionando; por las manos de algún jurado pasó. No sé que pasó con ese folleto, no me acuerdo. Y seguramente, si hubiera sabido toda esta anécdota, hubiera hinchado al jurado para decir “Che,  ¿esto no les parece que está bueno? Miren este pene paradito, coloradito”, que responde a las cuestiones sexuales, ¿no? Miren que interesante ¿Cuántos años tiene Pereyra?

Prof. Goña: 15.

Dra. Milesi: 15 años. Seguramente tiene experiencia con estos penes rojos erectos, así que lo pudo hacer muy bien. Y bueno, la verdad que, pensaba, bueno, podemos ofrecer esto del concurso, pero cuántas cosas seguro que se nos pasaron, ¿no? Que, bueno, podrían haber puesto a estos pibes en una situación diferente. Me parece maravilloso, no.

Prof.  Goña: Incluso cuantas veces los chicos realizan algún afiche y justamente uno de los últimos afiches premiados, que después ustedes hicieron el sticker, una de las chicas que hizo el afiche, abandonó la escuela y nosotros nos enteramos que el afiche había sido premiado después.  Entonces fue un argumento cuando la convocamos para decirle que aunque en las materias no tuviera 10, igualmente había una capacidad en la que tenía 10. Y que era esa creatividad artística maravillosa. Nosotros volvimos a hablar, la preceptora volvió a hablar con la chica y nuevamente la chica reinició su escuela, nada más que cambió de turno. Pero volvió a pensar en la escuela, que la escuela era una posibilidad, a partir del concurso y de lo que movilizó el concurso con ella. Este, sí, las anécdotas son infinitas, porque yo también me doy cuenta cómo los chicos no saben colocar, armar un sobre, poner bien la dirección. Ponerse en el lugar del que va a leer el sobre y que el señor del correo tiene que saber todos los datos. Es decir, se aprenden muchas cosas a partir del concurso; no solamente lo puntual del concurso. Así que bueno, te agradezco tus palabras.

Dra. Milesi: Bueno, y además, cuando recibimos los abstracts y pensando en cada de una de las especialidades en las cuales cada uno de ustedes está, pensamos, bueno, tenemos tantos trabajos en relación a lengua, y yo pensaba cómo hacen estos docentes para poder relacionar una materia como lengua, como matemáticas, para poder trabajar y producir lo que producen. La verdad que, por eso la idea era armar esta experiencia para que lo pudieran contar, son experiencia que… porque yo desde mi lugar tan cuadrado, que es el de la medicina, me parece que es imposible realizar esto y ustedes lo logran.  La verdad que es admirable ¿no?

Lic. Lambrechts:¿Utilizas los trabajos de los chicos para la evaluación?

Prof. Goña: En realidad, el chico está muy acostumbrado a hacer “el que nota me saco”; entonces, bueno, si, se le pone una nota máxima de 8, pero aquel alumno que después recibe un premio, yo la subo a 10. Así que esperamos ansiosamente cuál va a ser el premiado.

Lic. Lambrechts: Qué responsabilidad la del jurado. Me ha corrido un frío por la espalda. Se lo vamos a decir en la próxima evaluación. La verdad que esto que vos contaste no lo sabíamos y a mi me parece muy interesante que vos puedas incorporar al concurso al dictado de tu materia. O sea, no es que estás trayendo algo de afuera; estás aprovechando algo para poder dictar mejor la materia y quizás para la evaluación también, por eso te preguntaba esto.

Prof. Goña: El tema en realidad es funciones del lenguaje. Si justamente a ustedes, los jurados, les llega, la función apelativa fue bien trabajada. Es decir, el mensaje llegó. Por eso se incrementa dos puntitos más aquel que gana. Esa sería la idea.

Una persona del auditorio formula una pregunta  que nos se alcanza a escuchar.

Prof. Goña: Mirá, no. Pereyra entregó lo suyo, algunas  de las niñas secretarias encargadas de ponerlos en los sobres los pusieron. Y no, no. La única sorprendida fui yo. La brecha generacional era tremenda. Además, yo decía en esos instantes “¿Quién me mando, quién me mandó?”. Pero bueno, ya pasó.

Asistente: ¿Hicieron alguna campaña  o exposición después con esos afiches, folletos…?

Prof. Goña: siempre en el mes de octubre realizamos una exposición de trabajo de todos los trabajos que se hacen durante el año. Y justamente creo que el año pasado fue en el mes de noviembre y mientras estábamos organizando una muestra que se tituló “80 poemas de amor”, porque habíamos trabajado la parte de romanticismo, poemas ilustrados, en ese momento llegaron los trabajos de COPSSE, que ya habían sido enviados a COPSEE y yo aprovecho también para exponerlos en el colegio, porque en realidad, los chicos que por ahí no participaron, que están en 2° y 3° año, circunstancialmente, no lo conocen, no los vieron. Entonces es muy importante que vuelva al colegio, aunque sea en un recreo se prepare una mesa y que los chicos lo vuelvan a ver,. Si, si, si, es muy importante. Complementa entonces con el resto de los trabajos del año.

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