Preservativos

Vos y tu chico/a están compartiendo un momento íntimo cuando él/ella te susurra en el oído: “por si acaso tengo preservativos en la mochila…”

El corazón te empieza a latir más fuerte y te pasan mil preguntas por la cabeza: “¿por qué anda con preservativos? ¿piensa que soy fácil? ¿no confía en mí? Quizás tiene una infección de transmisión sexual!

Si te hacés este tipo de preguntas y sacás conclusiones rápidamente sobre las personas que usan preservativos, no estás solo/a. Algunos/as jóvenes tienen miedo de pedir a su pareja que use preservativo, piensan que da lugar a sospechas y que es una falta de confianza. Otros/as incluso piensan que mencionar el tema preservativos es insultante.

¡Pero están totalmente equivocados! “Usar preservativo no es insultante, es inteligente.” Que te quede claro, usar preservativo no significa falta de confianza o falta de respeto. Si tu pareja tiene preservativos quiere decir que es una persona responsable, madura y que se preocupa por los demás.

Los preservativos de látex y los preservativos femeninos son muy eficaces para evitar un embarazo y son los únicos métodos anticonceptivos que también protegen de las infecciones por transmisión sexual.

Los mejores preservativos para el sexo anal o vaginal son los de látex que vienen ya lubricados. El uso de lubricante facilita la penetración y te da más protección. Pero siempre usá  lubricantes que sean a base de agua, la saliva también es buena. Los lubricantes que son aceitosos (como vaselina, cremas de mano, aceite de bebé) pueden dañar el látex. ¡El aceite es bueno para las ensaladas y los autos, pero no para tener relaciones sexuales!

Las mujeres pueden usar cremas vaginales o lubricantes que contienen Nonoxynol-9, con un preservativo para mayor protección. Pero no usen el Nonoxynol-9 solo.

Siempre usá preservativo.

También para el sexo oral, boca-pene o boca-vulva.  Probá usar los que no estén lubricados o los que tengan sabores. Pero cualquier cosa que hagas no dejés que el semen o los fluidos vaginales entren en tu boca, porque podés tener cortaduras, sobre todo si te acabás de lavar los dientes. También es posible que tengas alguna llaga en la garganta.

Si vas a usar un juguete sexual con tu pareja -un vegetal, un vibrador, o cualquier otra cosa- ¡ponele un presevativo! No cambies ese juguete del ano a la vagina, o de una persona a otra, sin primero cambiar el preservativo.

Quizás los preservativos no sean tu tema favorito de conversación, pero si te da vergüenza hablar sobre protección con tu pareja, tal vez no estés listo/a para tener relaciones sexuales.

Claro que no siempre es fácil hablar del tema, aquí van algunas sugerencias:

  • No seas tímido/a. Hablá sinceramente sobre tus sentimientos. No hay motivos para sentir vergüenza
  • No esperés hasta el último momento para hablar del tema.  Conversá sobre el uso del preservativo antes de encontrarte en una situación en la que necesites usarlo.
  • No tengas miedo al rechazo.  Una pareja que vale la pena te querrá lo suficiente para usar un preservativo y proteger tu salud. Como dice Javier: si tu pareja convierte una conversación sobre el uso de preservativos en una cuestión de confianza en vez de importarle tu salud, ¿qué interés podés tener en acostarte con esa persona?
  • Tené una actitud positiva. La mayoría de las personas disfruta más del sexo cuando usa protección, porque no tiene que preocuparse por un embarazo o una infección.

Podés practicar lo que vas a decir a tu pareja, por ejemplo:

Si te dice: mi amor, podés confiar en mí...

Vos podés decir: la confianza no tiene nada que ver con eso, podés tener una infección por transmisión sexual y ni siquiera saberlo.

Si te dice: pensé que me querías...

Vos podés decir: no voy a ‘demostrar mi amor’ corriendo riesgos, y si realmente me querés no vas a pedirme que lo haga.

Y lo más importante...

Si te dice: no pienso usar preservativo y se terminó.

Vos podés decir: bueno, entonces no hay sexo... y se terminó.

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